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Decidiendo por Convicción

En esta última semana he estado presente en situaciones en que he percibido que necesitamos conectarnos con lo que somos, y cómo estamos, en el momento actual y entenderlo como un resultado personal de nuestras propias decisiones. ¿Qué pasaría si en este momento llega alguien que conoce nuestros más profundos deseos y nos vende la idea perfecta para hacerlos realidad?, ¿aceptaríamos de cualquier manera, o evaluaríamos si la idea está alineada a nuestros valores, principios y corazón (clic aquí para leer sobre conexión con el corazón)?, ¿reflexionaríamos sobre el beneficio real que trae al entorno, o nos convenceríamos con nuestra propia mente de que si me hace feliz hace feliz al mundo?

Estamos en una época en que tenemos mucha más información disponible sobre lo que necesitamos y, por lo tanto, podemos decidir de manera más consciente (clic aquí para leer sobre construir paz con consciencia). Además es esencial que nos sintamos a nosotros mismos, pues allí podemos encontrar respuestas que sólo podemos sentir por dentro, que nadie más puede percibir. Pensemos en un momento en que tuvimos que decidir sobre algo y, al pensar en aceptar, todo se nos revolvió por dentro, nuestro cuerpo gritaba “NOOO” y nuestra mente y sus deseos gritaban “SIIIII”; esto es información interior y es necesario que la consideremos y la integremos, coherentemente, con la información externa, para decidir más conectados con nosotros mismos (clic aquí para leer sobre coherencia).

Podemos escoger tomar la decisión apropiada para nosotros dentro del medio en el que estamos, respetando nuestros límites y los límites de los demás, respetando el medio ambiente y las leyes del lugar en que estamos. Recordemos que TODO, LO QUE SENTIMOS, PENSAMOS, DECIMOS Y HACEMOS, TIENE UN IMPACTO INTERNO Y EXTERNO, entonces ¿estamos dispuestos a tomar decisiones que impacten constructiva y sosteniblemente a nosotros mismos y a todo a nuestro alrededor?

Todo en la vida requiere una construcción, lo que funciona para unos no funciona para otros, por eso es muy importante que aprendamos a través de nuestra experiencia. Podemos hacerlo aplicando lo que aprendemos de otros, o integrando la información que recibimos a lo que ya nos funciona. Preguntémonos lo siguiente: ¿a largo plazo todo lo que nos dicen que hagamos tiene un desarrollo sostenible y un impacto positivo en nosotros, nuestra familia, la sociedad y el planeta? Para llegar a esta respuesta necesitaríamos conocer transparente e integralmente la vida de la persona que lo aplica, y esa información no la tenemos, entonces ¿que tal si empezamos por aceptar quienes somos y donde estamos, reconocemos qué hemos hecho en la vida que nos ha funcionado y transformamos lo que no en aprendizaje para crear nuestra propia forma de hacer las cosas? (clic aquí para leer sobre transparencia)

Esta reflexión viene de mi sentimiento de unidad, de lo que vivo y de lo que percibo. Estoy convencida de que siendo más conscientes y coherentes, desde nuestro interior, logramos expresar consciencia y coherencia en el planeta en que vivimos. Podemos elegir, yo elijo decidir de manera constructiva, sostenible y coherente con una sociedad más humana. Interiorizando lo que recibimos encontramos las respuestas que necesitamos.

Con amor,
Ángel

Reflejos en las relaciones: Edición especial

Hay un tema que es muy común cuando hay falta de autoconocimiento, la injusticia, tanto en la vida profesional como en la vida personal. En el trabajo se presenta sobre todo en el reconocimiento desde la perspectiva personal de cada uno, pues lo que se percibe es la desigualdad de remuneración en relación al esfuerzo del trabajo y lo que llamamos “lambonería” en Colombia. Ya en la vida personal puede suceder en nuestras relaciones familiares, de pareja o amistades, es también la percepción de que lo que hacemos no es suficiente para las personas, que cada vez exigen más de nosotros mismos y no reconocen nuestro “esfuerzo” (pongo la palabra esfuerzo entre comillas porque eso es lo que hacemos cuando tratamos de buscar la aprobación externa, lo que no es necesario cuando empezamos a guiarnos por la aprobación interna – clic aquí para leer el artículo completo sobre Aprobación interna en 3 pasos).

Conectado al concepto de injusticia, generalmente, está el poder sobre los demás. En el trabajo, en algunos casos, las personas que tienen cargos más altos son personas que usan su poder personal para manipular a todos y todo a su alrededor, y ese es uno de los motivos para llegar a esa posición (fuera el poder que tienen por el conocimiento y la experiencia que pueden tener), obviamente si nuestro deseo es ejercer nuestro poder personal sobre nosotros mismos de alguna manera no encajamos en una posición que requiera hacer eso, ¿cierto? Ya en otro tipo de relaciones encontramos a las personas que quieren ejercer control sobre las otras y no las dejan ser ellas mismas (ojo, podemos ser nosotros mismos), aquí encontramos abuelos, padres, hijos, hermanos, parejas, amigos, que quieren que todo sea hecho a su manera y, cuando no se hace así, usan el miedo como herramienta de manipulación para obtener el control.

¿Nos hemos sentido identificados con alguna de estas situaciones? Si la respuesta es “SÍ”, continuemos leyendo esta edición especial de reflejos para que encontremos una manera asertiva de salir de esta situación y crear nuevas oportunidades en nuestra vida a partir de decisiones personales tomadas por convicción (clic aquí para leer el artículo sobre decidir por convicción).

AMBIENTE LABORAL

¿Cómo podemos actuar de manera más asertiva frente a situaciones que consideramos injustas en el ambiente laboral? Lo principal es que entendamos que es nuestra decisión estar donde estamos, los motivos pueden ser miedos o convicciones, pero siempre somos nosotros quienes decidimos estar donde estamos, y generalmente tenemos algo que aprender de ahí sobre nosotros mismos.

He escuchado muchas personas quejándose de la injusticia de personas que asumen cargos importantes haciendo menos que ellas pero también he percibido que muchas de estas personas que se quejan parece que trabajan mucho, pues a veces simplemente no están en el área para la cual tienen talento y para hacer lo mismo que los otros requieren mucho más tiempo y esfuerzo. ¿Les ha pasado esto? Podemos percibirlo fácilmente cuando hacemos algo que no nos gusta, por ejemplo, a mi no me gusta cocinar sola, y cuando lo hago me demoro más tiempo cocinando algo que la persona a la que le gusta y además no me queda tan rico, como que le falta algo. Esto es lo que sucede, necesitamos conocernos mejor para trabajar en algo para lo que tengamos talento y con lo que podamos fluir, eso evita que percibamos la situación de la ascensión de alguien que aparentemente trabaja menos como una injusticia.

Ahora, si después de que hayamos ampliado nuestra perspectiva aún percibimos que hay injusticia es hora de buscar un lugar para trabajar que sea más compatible con nuestros valores y principios. Es importante que tengamos certeza sobre lo que queremos para poder establecer los límites dentro de los cuales vamos a buscar el trabajo apropiado en una empresa compatible con nosotros (clic aquí para leer el artículo sobre establecer límites). Necesitamos confiar lo suficiente en nosotros para poder aceptar lo que nos merecemos (clic aquí para leer sobre lo que merecemos), así como entender nuestras necesidades en todos los aspectos de nuestra vida, que muchas veces pueden ser más simples de lo que parecen y nos abren posibilidades de trabajar en áreas que se encajarían en una realidad de necesidades extremas no tan necesarias (clic aquí para leer el artículo sobre identificación de necesidades).

Aquí tenemos algunas perspectivas que pueden contribuir para nuestra toma de decisiones con respecto a nuestra vida laboral:

  1. ¿Sentimos que tenemos que trabajar mucho para lograr pequeñas cosas? Percibiendo los momentos en nuestra propia vida en que sentimos que lo que hacemos nos gusta y nos permite fluir, nos damos cuenta de que es ahí cuando nos olvidamos del tiempo y de la energía que le estamos dedicando. Entonces, si hacemos algo que no nos permite fluir, que nos cansa y nos hace sentir que tenemos que esforzarnos para hacerlo necesitamos evaluar otras posibilidades para monetizar lo que hacemos a partir de nuestros talentos personales integrados. ¿Que es lo que más se nos facilita y nos gusta hacer que contribuye para la construcción de una humanidad más íntegra y como podemos monetizar eso para poder vivir en donde estamos?

  2. ¿Las necesidades materiales que tenemos son realmente necesarias? Muchas veces creamos en nuestra realidad necesidades que nos mantienen prisioneros a algo que no nos gusta en el ambiente laboral, cuando percibimos que necesitamos menos de lo que creemos logramos avanzar en nuestra vida personal, pues construimos con más calma y satisfacción nuestra vida material a través de nuestros talentos.

En mis 7 años de vida laboral, he aprendido que puedo hacer todo lo que me proponga, pero eso a veces requiere hacer cosas que no están alineadas a mis valores y principios, entonces he decidido que prefiero fluir en lo que hago con más facilidad, por eso escribo y asisto personas en sus propios procesos, así siento que soy más coherente conmigo misma y que logro conectarme de manera más genuina con todos y todo a mi alrededor, tengo tiempo para mi y para las cosas y personas que son prioridad en mi vida, hoy tengo la certeza de que no necesito todo lo que ambicionaba, y agradezco lo que llega para construir lo que realmente deseo de corazón, que se va manifestando a medida que voy viviendo. ¿Lo que haces te permite estar en paz en todas las áreas de tu vida?

RELACIONES PERSONALES

Podemos vivir injusticia en cualquier tipo de relación, sobre todo cuando somos injustos con nosotros mismos (no respetamos nuestros principios, nuestros gustos, nuestro tiempo y priorizamos satisfacer los de los demás) o cuando por miedo a estar solos, o a ser rechazados, creamos un personaje que no es necesario (sea cual sea nuestra naturaleza podemos encontrar gente compatible para relacionarnos).

En las relaciones se percibe mucho abuso de poder e injusticia, sea por el machismo, por el feminismo o por la idea de que una de las partes debe asumir el control de la relación, y todas las opciones anteriores solo construyen relaciones basadas en el miedo cuyo destino es la rutina, pues se pierden totalmente la espontaneidad y la transparencia en las interacciones, si necesitamos asumir o delegar el poder en cualquier tipo de relación deberíamos revisar nuestra falta de aceptación, pues cuando nos aceptamos totalmente percibimos la importancia que tiene el empoderamiento personal (clic aquí para leer sobre empoderamiento), cada uno de nosotros es único y cuando logramos integrar nuestro poder personal al de las otras personas construimos bases sólidas basadas en la verdad y en la transparencia, una manera sólida para construir de manera sostenible (clic aquí para leer el artículo sobre relaciones constructivas).

Muchas veces entramos en una relación basados en emociones que nos llevan a reaccionar, o a “actuar impulsivamente”, por este motivo es importante que tengamos calma para conocer a las personas y entender de qué manera se encajan en nuestra vida o si apenas están presentes para enseñarnos algo sobre nosotros mismos que no hemos percibido, y que necesitamos trabajar para entender las situaciones que manifestamos en nuestra vida, lo que nos sucede (click aquí para leer el artículo sobre el conocimiento).

Aquí tenemos algunas perspectivas que pueden contribuir para nuestra toma de decisiones con respecto a nuestras relaciones:

  1. ¿Sentimos que no recibimos lo que damos? es muy común que busquemos lo que creemos que necesitamos afuera, la cuestión es que afuera sólo encontramos lo que somos por dentro. Si nos mienten, pensemos a quien le mentimos (incluyéndonos a nosotros mismos), si nos traicionan, preguntémonos a quién hemos traicionado, si no nos cumplen lo que nos dicen, ¿a quien no le hemos cumplido lo que hemos dicho? Estamos acostumbrados a priorizar a algunas personas y darles tratamiento especial, y son esas personas las que nos pueden mostrar más fácilmente nuestras acciones y reacciones con quienes no consideramos prioridad, la responsabilidad por lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos es nuestra, necesitamos aprender a decidir con más consciencia (clic aquí para leer sobre coherencia).

  2. ¿Inducimos a las personas con las que nos relacionamos a hacer lo que queremos? Muchas veces creamos en nuestra realidad necesidades que nos mantienen prisioneros a la idea del poder, así que es posible que estemos atrayendo personas inseguras que estén dispuestas a buscar nuestra aprobación, dándonos gusto en todo lo que queremos (debemos tener principal cuidado con esto en las relaciones familiares y cuando criamos hijos, pues estas actitudes pueden comprometer su desarrollo sano en el mundo). Ejercer nuestro poder sobre los demás es afirmarnos que no somos lo suficientemente buenos para conectarnos con las personas libremente y permitir que ellas nos devuelvan lo que damos, pues percibimos, de manera consciente o inconsciente, que generalmente damos con incoherencia y falta de aceptación (clic aquí para leer sobre el perdón).

Durante mucho tiempo yo me comparé con las otras personas y me quejé de mi situación, quería que las personas supieran lo que me gustaba para que me dieran gusto en todo, pero me di cuenta de que a pesar de tener todo lo que creía que quería, no estaba satisfecha con nada, así que decidí trabajar en mi misma aplicando en mi vida diaria principios universales que me me asistieron para conocerme mejor y entender que sólo aumentando mi poder personal, asumiendo la responsabilidad por lo que siento, pienso y expreso de manera consciente realmente me siento cada vez más conectada conmigo misma y, consecuentemente, más tranquila (clic aquí para comprar el libro electrónico 7 Niveles Para el Empoderamiento Personal) . ¿Qué haces que te permite estar en paz?

Con amor,
Ángel

Padres Constructivos: 6 pasos para tener una relación asertiva con los hijos

Para que las relaciones sean constructivas necesitan inversión de tiempo y compromiso de las personas que están en ellas, sin importar su propósito o su naturaleza. Padres, hermanos, tíos, abuelos, nietos, primos, amigos, compañeros, profesores, alumnos, novios, esposos, clientes, empresas, etc, podemos mejorar nuestra vida observando como nos relacionamos y evaluando la constructividad de nuestras interacciones (clic aquí para leer sobre relaciones constructivas).

Cuando nos ponemos en el lugar de la otra persona podemos tener una percepción un poco más amplia y objetiva de lo que está sucediendo, pues logramos ir más allá de los títulos que tenemos que nos llevan, muchas veces, a actuar desde lo que pensamos que representan sin tener en cuenta que somos mucho más que eso. Como hijos al ponernos en el lugar de nuestros padres, entendiendo que hacen lo mejor que pueden desde su perspectiva, que nos han enseñado a vivir en este mundo, a través de su experiencia, y que sus emociones y sus miedos impulsan en gran parte la manera en que interactúan con nosotros, nos hace ser más conscientes de que como hijos podemos ser mejores apenas trabajándonos a nosotros mismos. No necesitamos tratar de cambiar a los demás, sentirnos bien con nuestra propia evolución y trabajo personal es suficiente para que las personas alrededor conozcan cosas nuevas que pueden ayudarlas a transformarse a si mismas.

Sabemos que como hijos tenemos la oportunidad de crear armonía con nuestros padres (clic aquí para leer sobre hijos conscientes) y es importante que como padres que somos, o que queremos ser, también asumamos la responsabilidad por actos que en realidad sean constructivos para la relación con nuestros hijos. Aquí tenemos 6 pasos para expandir nuestra consciencia como padres para tener una relación más asertiva con nuestros hijos:

  1. Entender que los hijos son del mundo y que necesitan un ejemplo de consciencia, autosuficiencia, contribución y respeto en casa para que puedan ser ellos mismos e integrar ese ejemplo en su vida para construir un mundo íntegro.
  2. Crear un ambiente en que haya expresión transparente y presencia total (momentos en que sólo haya tiempo y espacio para la comunicación familiar).
  3. Conocer y entender a si mismos (emocional, sentimental, física y mentalmente) para evolucionar constantemente y poder guiar a los hijos por ese camino integral.
  4. Ser coherentes y buscar la manera más clara posible de explicar a los hijos lo que para ellos no está claro.
  5. Estimular la creatividad de los hijos y enriquecerla a través de nuevos conocimientos y experiencias.
  6. Enseñar a través del ejemplo la importancia de la claridad y el enfoque en lo que se quiere y la disciplina para actuar de manera asertiva.

Ser padres es la oportunidad de crecer en amor, de relacionarnos con otra generación para enriquecer nuestra propia experiencia, de construir el mejor ejemplo posible para que ese legado evolucione y toque más corazones. Ser padre es sembrar la mejor semilla, regarla, cuidarla y dejarla florecer.

Agradezcamos a nuestros padres por el lindo trabajo que han hecho con nosotros y permitámonos florecer para ser personas cada vez más conscientes, responsables y constructivas, y llevemos esa construcción a nuestros hijos.

Con amor,
Ángel

Descubriendo la Transparencia: 3 pasos para ejercitarla

Si queremos vivir una vida de transparencia, es necesario que aprendamos a construirla y enseñemos a las personas con quienes nos relacionamos, a través del ejemplo, el impacto que tiene escoger este camino de manera activa y consciente en nuestra propia experiencia.

Aunque sea común usar nuestra palabra como algo sin valor para lograr lo que queremos (desde controlar nuestro entorno hasta satisfacer el deseo de los demás, cosas que parece que se logran pero de las cuales no conocemos la verdad) no quiere decir que sea apropiado para construir lo que deseamos de corazón (transparencia, coherencia, tranquilidad, seguridad e integridad). Entonces, ¿estamos actuando con la transparencia que queremos que haya en el mundo? (clic aquí para leer el artículo sobre transmutación de la palabra corrupción)

Ya que son nuestras decisiones presentes las que crean nuestro destino (clic aquí para leer el texto sobre decidir por convicción), es momento de que decidamos los pasos a dar para construir el destino de paz que queremos a partir de ahora. Conozcamos 3 pasos para ejercitar y fortalecer el hábito de la transparencia::

  1. Asumir la responsabilidad por nuestros actos: es posible que alguna vez en nuestra vida hayamos actuado de una manera irrespetuosa, mentirosa y poco íntegra por seguir el modelo de lograr lo que queremos de cualquier manera, así que para ejercitar la transparencia es esencial asumir eso que hemos hecho en algún momento y reflexionemos sobre su utilidad para construir lo que esperamos del mundo. Cuando somos responsables por nuestras decisiones tenemos una perspectiva más amplia sobre lo que necesita ser transformado en este momento. Por ejemplo, si estamos en una relación por miedo a estar solos pero no nos sentimos conectados con la persona, podemos integrar nuestro miedo entendiéndolo y transformándolo en coraje para transmitirle a nuestra pareja la realidad sobre cómo nos sentimos de una manera apropiada y transformar la relación a través del respeto en una amistad (clic aquí para leer el texto Terminamos ¿y ahora?)
  2. Conocer mejor a las personas antes de envolverlas en nuestra vida: a través de las emociones entramos rápidamente en relaciones sin que seamos conscientes de la autenticidad, coherencia y afinidad entre las personas y nosotros. Conociéndonos de verdad (clic aquí para leer el texto sobre conectarnos con nuestro corazón) sabemos lo que es realmente necesario en nuestra vida para construir con propósito (clic aquí para leer el texto sobre necesidades no tan necesarias) y con autenticidad nos conectamos con las personas con propósitos definidos (clic aquí para leer el texto sobre el propósito de las relaciones) comunicando de manera respetuosa lo que realmente sentimos.
  3. Percibir nuestros sentimientos, pensamientos, palabras y acciones: durante el día surgen diferentes sentimientos y pensamientos que necesitamos entender para transformarlos y canalizarlos en la construcción de nuestra transparencia, así, a través de nuestras palabras y acciones, los expresamos de la manera más apropiada de acuerdo a nuestra realidad en el contexto del lugar en el que estamos, con respeto, coherencia e integridad.

Ejercitar la transparencia no se trata de contarle a todo el mundo como nos sentimos o lo que pensamos de los demás, de las situaciones o de lo que nos rodea, sino de transformar nuestra expresión reactiva en activa, a través de la consciencia de expresar nuestra verdad de manera respetuosa al comunicarnos, construyendo una comunicación cuyo propósito sea construir, a partir de las diferencias, una sociedad íntegra.

Con amor,
Ángel