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IDENTIDAD

Buscando respuestas podemos encontrar información que nos parece más familiar de acuerdo a nuestra propia experiencia, pero, más allá de lo que los demás puedan transmitirnos, está nuestra propia identidad.

Nuestra identidad es la integración de nuestro propósito de paz, la coherencia entre nuestro sentimiento de paz total, lo que pensamos y nuestra expresión. Al entender esto la certeza de que ya pertenecemos a nosotros mismos y a todo lo que existe fortalece nuestra confianza en cada una de las decisiones que tomamos desde nuestra propia paz interior.

Este libro es una reflexión para identificar en nosotros mismos nuestras prioridades de construcción para vivir la paz que queremos en todo en nuestra vida.

Anticipando el Futuro

Es en el presente que realmente podemos decidir los pensamientos que alimentamos para expresarnos en consecuencia. Al percibir nuestra actividad mental, nos conectamos con la posibilidad de traernos al presente, haciendo que nuestras decisiones sean la base de nuestro futuro de paz, en vez de una ilusión que genera ansiedad (clic aquí para leer sobre pensamientos y emociones).

Nuestra mente quiere racionalizar para que todo suceda como es planeado, pero siempre hay un factor de imprevisibilidad que genera frustración mental. Esto responde a nuestra construcción inconsciente en la que tratamos de construir nuestra confianza desde la mente con la que nos identificamos (clic aquí para leer sobre construcción mental).

Entendiendo que nuestra mente funciona como una antena que capta más de lo que sintonizamos, podemos integrarla a nuestra experiencia como parte del proceso de construcción desde nuestra paz interior (clic aquí para leer sobre mente pacífica).

Cuando evaluamos cada pensamiento, opinión o idea, y sólo damos atención a lo que resuena con nuestra paz interior, anticipamos el futuro desde la construcción de nuestra expresión de paz, fortaleciendo nuestra confianza en lo que sembramos.

Nuestro Cuerpo

Más allá de lo que sabemos de nuestro cuerpo desde afuera encontramos nuestra configuración personal, la forma en la que responde nuestro cuerpo a lo externo desde el modelo mental y emocional que hemos construido (clic aquí para leer sobre empoderamiento personal).

Los motivos por los que manifestamos cualquier tipo de alteración en nuestro cuerpo son variados, pues todos tenemos nuestra propia construcción, lo esencial aquí es dejar de acostumbrarnos a la incomodidad, para comprometernos a identificar los hábitos mentales y emocionales que nos llevan hasta ella (clic aquí para leer sobre sinceridad con nosotros).

Los escapes a nuestra realidad emocional nos llevan a excesos, una mente que nos da la razón en todo y justifica nuestro comportamiento puede ser la principal causa de todas nuestras alteraciones (clic aquí para leer sobre costumbres).

Para empezar a explorar nuestra propia condición corporal, podemos percibir los pensamientos que surgen cuando sentimos incomodidad en el cuerpo y cambiar el hábito de alimentarlos a integrarlos, entendiendo que es una decisión y que esa energía enfocada en ellos puede aumentar nuestro sentimiento de paz (clic aquí para leer sobre pensamientos y emociones).

¿Lo que pensamos, decimos y hacemos en cada momento es una decisión que viene completamente de nuestra paz interior? (Clic aquí para leer sobre paz total)

Nuestra Vida

Nos damos cuenta de que estamos conectados con nuestra paz, cuando tomamos decisiones con tranquilidad desde la certeza de que somos todo lo que realmente necesitamos.

Como seres parte de un todo, cada uno de nosotros debería hacer su parte por la paz que siente al hacerlo, independiente del lugar, la situación o la persona, mientras más claridad tenemos en nuestro presente, más asertivos somos con nuestra intención de paz.

Hacer nuestra parte es expresarnos desde nuestra paz, palabras y silencios, acción y reflexión, “sí” y “no”, todo en la medida apropiada. La única obligación debería ser con nosotros mismos, nuestras decisiones desde nuestra paz interior.

Todo podemos invertirlo en relacionarnos de forma libre y auténtica, con nosotros mismos y con los demás, desde nuestra paz, simplemente porque sabemos que cada decisión presente tomada desde allí es la apropiada en el momento.