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Mensaje Especial Para Presentes y Futuros Padres

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La forma en que decidimos educar a nuestros hijos impacta directamente nuestro hogar, nuestra familia, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestra país y nuestro planeta, entonces para escoger de manera más consciente respondámonos esta pregunta: ¿Cómo queremos que sea nuestro planeta? Si la respuesta es que sea un mundo de paz, transparencia, respeto y coherencia, este texto sirve para contribuir a esta construcción.

Todos tenemos algo en común, somos todos hijos (clic aquí para leer sobre ser hijos más conscientes para armonizar nuestro hogar), y hemos aprendido a ser los hijos más apropiados para la familia en la que crecimos, o los más inapropiados, dependiendo del sistema de creencias vigente. Por experiencia propia puedo decir que durante mi crecimiento muchas veces estuve de acuerdo, y muchas otras en desacuerdo, con lo que percibía y lo que mi familia me transmitía, llegué a distanciarme para sentirme libre hasta que me sentí lista para integrarme nuevamente con una visión más íntegra de mi misma en el planeta donde me encuentro, y gracias a eso mis relaciones familiares se han transformado. Y es a partir de esta experiencia que transmito este mensaje especial a todas aquellas personas que ya tienen hijos o que queremos tenerlos.

Como hijos nosotros estamos programados para observar y aprender con lo que nos rodea para poder adaptarnos al lugar en el que nacimos, algunas veces percibimos incoherencia y, al no recibir respuestas sobre los motivos por los cuales nos permiten, o nos prohíben, hacer ciertas cosas, decidimos experimentar por nuestra cuenta para entender mejor lo que hay detrás de la decisión de las personas que nos rodean. Les expongo algunos puntos que considero esenciales para educar hijos más conscientes a través del ejemplo y de la coherencia (clic aquí para leer el artículo sobre padres conscientes):

  1. RELACIONES RESPETUOSAS: Para que nuestros hijos aprendan a valorarse, y a relacionarse de manera respetuosa y auténtica, ellos necesitan percibirnos siendo auténticos, estableciendo prioridades que construyan lo que queremos en la vida y respetando a todos y todo a nuestro alrededor (clic aquí para leer sobre respeto y clic aquí para leer sobre límites). Enfoquémonos más en nuestra construcción personal y en la forma de canalizarla para impactar de manera constructiva y evitemos el juicio positivo o negativo de lo que los demás piensan, sienten, hacen o dicen.

  2. COMUNICACIÓN TRANSPARENTE: Percibamos cuantas mentiras (incluidas las blancas) decimos por día y trabajemos en evitarlas, cuando comunicamos con transparencia lo que somos y lo que queremos, de manera coherente y respetuosa, construimos ambientes en que la verdad es un hábito y nuestros hijos lo perciben también. (clic aqui para leer sobre la transparencia)

  3. COHERENCIA: Este es el punto más importante, pues sólo logramos la coherencia cuando alineamos sentimiento, pensamiento, palabra y acción. Es un proceso de auto-observación que requiere aprender sobre nosotros para actuar de manera más consciente (clic aquí para leer sobre nuestra coherencia).

Trabajar en nuestra propia coherencia nos permite construir el mejor ejemplo para nuestros hijos y para todas aquellas personas que nos aman y nos admiran. Seamos conscientes del impacto que causamos y asumamos la responsabilidad por ser a cada momento el mejor ejemplo que podamos, un ejemplo que ni siquiera necesite ser explicado.

Con amor,
Ángel

Terminamos, ¿y ahora?

Un tema muy recurrente en cuestión de relaciones es el fin de las mismas, unas veces bien definido, otras ni tanto, pero al final tienen en común que nos sacan de nuestra zona de confort y nos hacen cuestionarnos sobre muchas cosas. Pero, ¿qué podemos hacer cuando esto sucede para acostumbrarnos al espacio que deja la costumbre de la presencia del otro? Ese es el tema de este artículo.

Primero es importante que tengamos un tiempo a solas para observar de forma objetiva la relación y los sentimientos que hemos tenido durante el tiempo que hemos estado juntos, pues esto nos lleva a entender que debemos hacer algunos ajustes en varios aspectos de nosotros mismos, desde decidir qué esperamos de una relación hasta definir los principios básicos que la misma debe tener como base, esto es lo que nos lleva a decidir con más asertividad en qué momento podemos dar el paso para entrar en una nueva relación.

Después de haber encontrado los motivos que nos llevaron a decidir iniciar la relación, y las necesidades por detrás de ellas, es importante que logremos soltar lo que ya no hace parte de nuestra construcción, en muchos casos guardamos la esperanza de volver porque no tenemos la certeza de lo que queremos construir, por eso es tan importante que aprendamos a ser claros y coherentes con nosotros mismos, para poder expresar eso a los otros.

Por último, es necesario asumir nuestra responsabilidad sobre todo lo que ha sucedido, aceptar que mientras seamos los mismos a nivel de creencias y emociones no hay como mantener cambios que agraden al otro y que nos hagan sentir bien con nosotros mismos a largo plazo. Nosotros cambiamos por una necesidad interna de estar más alineados con nuestro propio momento, los otros sólo pueden ser una inspiración para nuestro cambio pero somos nosotros quienes decidimos cuándo es hora de hacerlo, y si eso nos permite fluir con nuestros principios y valores.

Para finalizar, veamos algunos pasos que han resultado útiles en la vida de las personas que conozco que han terminado sus relaciones, y en mi vida después de haber terminado una relación de 9 años:

  1. Dedicar el tiempo que pasaríamos con la persona a hacer algo que nos guste hacer solos. En mi caso, escribir siempre ha sido un momento de reconexión conmigo misma, me permite canalizar cualquier emoción y hasta darme cuenta de cosas que siento, de las que no era consciente. Cualquier actividad que nos sirva como forma de expresión puede ser útil para el proceso de conocernos a nosotros mismos.

  2. Permitirnos conectarnos con personas diferentes a nuestros amigos y familia para ampliar nuestras perspectivas.

  3. Darnos el espacio y el tiempo para hacer, practicamente, “NADA”, esos momentos sin compromisos en que podemos fluir con nuestra propia compañía nos abren nuevas posibilidades.

  4. Definir lo que queremos de una relación es esencial, pues nos permite tomar decisiones por convicción (clic aquí para leer sobre decidir por convicción) con respecto a las relaciones que permitimos en nuestra vida. En mi caso, en este momento priorizo la libertad de ser quien soy, y de permitir al otro ser quien es, y la paz para construir una relación desde la integridad, la transparencia y el respeto, así dejo mis emociones fluir para sentir con mi corazón el propósito de cada relación (clic aquí para leer sobre conectarnos con el corazón).

Es importante entender que el sentimiento que hemos construido por la persona permanece, siempre continua como parte de nosotros, simplemente sabemos que necesitamos seguir adelante transformando los límites de la relación para continuar nuestro propio trabajo de autoconocimiento y evolución (clic aquí para leer sobre la sublimación de nuestras realidades mental, emocional, creativa y sexual).

Tenemos siempre la posibilidad de buscar diferentes formas de relacionarnos con el mundo, podemos escoger vivir pudiendo ser quien realmente somos, con transparencia y sinceridad, y conocer personas que escogen ese camino también, pues es así que podemos construir bases sólidas y potenciadoras para expandir la autenticidad en unidad dentro de una sociedad íntegra.

¿Qué nos merecemos?

Aprender a seguir nuestro corazón (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón) es una de las formas más efectivas para que lleguemos a entender que somos valiosos como somos y que si decidimos ser completos e íntegros en nuestro presente, eso es lo mínimo que merecemos vivir, es a partir de aquí que empezamos a priorizar, de una manera más apropiada para nosotros, las actividades y personas en nuestras vidas.

Algunas de nuestras creencias nos hacen aceptar migajas de la vida porque sentimos de alguna manera que eso es lo que damos, es por este motivo que necesitamos aprender más sobre nosotros mismos e invertir en el desarrollo de nuestras habilidades humanas como un todo, desde la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos, como base, hasta cómo damos lo más apropiado de nosotros en cada momento que vivimos. Veamos situaciones que se nos pueden presentar en las cuales podemos escoger un camino más íntegro para nosotros mismos:

  1. ¿Dependemos de que las personas hagan lo que queremos? es más común de lo que pensamos, se da principalmente en las relaciones de poder en que necesitamos sentir que dominamos a la otra persona para sentirnos seguros. Necesitamos aprender a ser autosuficientes y a conocernos tan bien que sepamos qué es lo que realmente podemos dar, para conocer lo que los demás pueden dar también. Todos tenemos nuestros talentos y podemos construir juntos, pero no delegar la responsabilidad de todo lo que queremos y necesitamos, cada uno de nosotros debe hacer su parte. De esta manera, tenemos relaciones más constructivas y dejamos la dependencia emocional de lado para construir relaciones más íntegras.

  2. ¿Consideramos que no recibimos lo que damos? revisemos los motivos que nos llevan a dar, porque muchas veces damos creyendo que es lo mejor para la otra persona sin considerar lo que ella vive. Sólo podemos saber realmente lo que es más apropiado para nosotros, demos más atención a lo que podemos trabajar en nosotros mismos y escuchemos más a los demás, evitando nuestras respuestas automáticas.

  3. ¿Decimos SÍ por satisfacer a los demás? la vida está hecha de momentos, decir sí a todo sin preguntarnos si es lo que realmente es necesario para construir lo que queremos en nuestra vida es decirnos que merecemos cualquier cosa, evaluemos mejor y decidamos de acuerdo a nuestros propios principios y proyectos, respetémonos (clic aquí para leer sobre aprender a decir “NO”).

  4. ¿Nos interesa alguien que está comprometido? este caso puede presentarse, así que antes de que tratemos de convencernos a través de nuestras creencias, o de experiencias personales o ajenas, de que es correcto meterse en el medio de una relación, pensemos en cómo nos gustaría que fuera nuestra relación y si lo que vamos a hacer nos gustaría vivirlo si fuéramos la otra persona de la pareja. Toda acción, o reacción, tiene su efecto, así que por más inmunes que podamos creernos es necesario que evaluemos cada paso que queremos dar.

  5. ¿Trabajamos por amor o por necesidad? los miedos a que nos falten recursos o a que nuestros talentos no sean pagos si los hacemos solos (o se demoren en darnos retorno), o la necesidad de hacernos millonarios porque pensamos que así seremos felices, o porque pensamos que sólo el dinero nos lleva al éxito, esos son algunos de los motivos que nos pueden mantener en una vida regida por el dinero que ni siquiera nos hace sentir plenos, pero por lo menos nos hace sentir seguridad material. Cuestionemos nuestras prioridades en la vida, ¿trabajamos en un lugar que respeta a las personas, al medio ambiente, que tiene valores alineados a los nuestros como personas?, ¿qué haríamos si tuviéramos un último día de vida, iríamos a trabajar en esa empresa? Aquí necesitamos integrar todo con lo que fluimos y ponerlo en el contexto en el que nos encontramos. Recordemos que el éxito es el resultado feliz de un acto, por lo tanto, pasar por encima de nosotros mismos, de nuestros principios y de los demás (por más bien mentalmente justificado que parezca), no es tener éxito, evaluemos nuestras acciones de manera cada vez más consciente.

Nos merecemos un presente íntegro, alineado a nuestros valores y al respeto y el amor que tenemos por nosotros mismos, entonces evaluemos bien las opciones que se nos presentan, todo lo que nos cause duda evaluémoslo mejor todavía, confiemos más en nosotros mismos y en nuestras capacidades y veremos una nueva realidad abrirse ante nosotros (clic aquí para leer sobre cómo decidir por convicción).

Con amor,
Ángel

Respeto Genera Respeto

Muchos de nosotros creemos tener la certeza de que merecemos respeto porque somos siempre respetuosos, pero, ¿qué es respeto? Curiosamente puede ser algo que viene de la consideración o del miedo, entonces, teniendo esto claro, podemos entender que es necesario trabajar un respeto más por consideración que por miedo, pues al respetar por el miedo nos estamos conectando a lo externo y, mentalmente, podemos encontrar más fácilmente justificaciones para cometer una falta de respeto, sobre todo para escondernos del miedo. Cuando respetamos por la consideración nos conectamos con la aceptación en nosotros mismos, entendemos que toda la vida merece respeto y que podemos aprender a expandir esa consideración desde dentro hacia fuera (haga clic aquí para leer el artículo sobre respeto personal y límites).

El respeto por consideración comienza dentro de nosotros, sólo nos haremos buenos respetando a todos, y todo a nuestro alrededor, en la medida en que practiquemos el respeto propio, por nuestros principios, por nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones, y por el hecho de que somos seres humanos parte de una humanidad. Hoy vamos a ver algunos puntos que pueden ser útiles para ejercitar el respeto interno para generar el respeto a partir de la consideración (clic aquí para leer el artículo sobre aprobación personal).

  1. TALENTOS: todos tenemos talentos únicos, pero muchas veces no respetamos esos talentos en la búsqueda por el dinero. Podemos encontrar maneras más apropiadas para respetar lo que tenemos, ofreciendo nuestro talento a las personas a nuestro alrededor damos a conocer lo que nos hace únicos y empezamos a construir con bases sólidas (clic aquí para leer el artículo sobre la integración del ego al contexto social).

  2. PRINCIPIOS: a lo largo de nuestra vida podemos haber vivido momentos en que se nos presentaron oportunidades que parecían interesantes, pero cuando entramos y conocimos mejor percibimos que había variables que no estaban alineadas a nuestros principios. Esto puede suceder en todas nuestras relaciones, por eso es importante que sepamos lo que necesitamos y lo expresemos claramente, así como también investigar bien, si realmente estamos muy animados por formar parte de algo. CUESTIONEMOS.

  3. PRIORIDADES: muchas veces pasamos nuestra vida en el extremo de la priorización, o priorizamos totalmente nuestra vida o la de los demás, pero necesitamos evaluar más conscientemente lo que es prioridad en nuestra vida como seres autosuficientes para vivir la vida que queremos y así cultivar un respeto por nuestro proyecto de vida, y por el proyecto de las personas a nuestro alrededor.

  4. PALABRA: es esencial que respetemos nuestra palabra, si nos comprometemos a hacer algo, éste es uno de los recursos más importantes sobre el respeto a todos los niveles. CLARIDAD.

Estos cuatro aspectos son una forma fácil de ejercitar el respeto por nosotros mismos, en la medida en que nos volvemos más conscientes sobre cada uno de los aspectos que nos hacen seres humanos, más certeza surge sobre lo que queremos en nuestra vida porque nos construye . Yo decido ejercitar mi respeto personal y llevarlo al mundo, ¿y tú?

Con amor,
Ángel