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¿Es Realmente de Corazón?

Esta semana he enfocado mi atención en las interacciones humanas de quienes queremos integrarnos a través del amor, la transparencia, el respeto, la integridad y la coherencia, y he percibido que el supuesto conocimiento y la búsqueda de la “verdad”, pueden ser la base de la segregación. Cuando percibimos que todo conocimiento que poseemos hace parte de la realidad en que vivimos (así sea imperceptible desde el sistema perceptivo de alguien), podemos usar el conocimiento integrado a la experiencia para construir nuestra propia sabiduría, en vez de hacer lo que hacemos por costumbre: querer imponer nuestra verdad a los demás y sentirnos víctimas separadas porque no quieren escuchar lo que decimos.

En todas las áreas de nuestra vida como seres humanos sociales (científica, espiritual, religiosa, política, etc.), hemos transmitido conocimiento con una tendencia a la polarización que genera conflicto, separación y oposición, muchas veces basados en lo que nos cuentan y no en lo que experimentamos o vivimos. Usamos nuestra mente para definir si algo es bueno o malo y a partir de ahí escogemos la información desde las emociones creadas por las creencias, la cuestión es cuando sentimos algo como verdadero porque nos sentimos bien y decimos que es del corazón estando inconscientes de que viene de una emoción.

Como nos hemos acostumbrado a que decimos que viene del corazón todo lo que nos hace sentir eufóricos, hemos ignorado que tenemos emociones que hemos clasificado como “buenas” que no nos llevan a actuar sino a reaccionar sobre las situaciones de la vida, desde nuestro interés personal. Todo lo que sentimos, pensamos y expresamos tiene un impacto en lo que construimos, en todo y todos alrededor, entonces la reacción desde la emoción viene de la mente que todavía no está realmente integrada al todo, en cambio la acción desde el corazón viene del sentimiento de unidad usando la mente para ponerla en contexto de la manera más apropiada posible desde nuestro conocimiento y experiencia integrados (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón)

Siempre que queremos evaluar el origen de nuestras formas de sentir, pensar y expresarnos con palabras y acciones, para entender si son realmente de corazón, podemos hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Estamos integrando? Cuando integramos estamos enfocados en integrar y transmitir para construir, si segregamos juzgamos (positiva o negativamente), comparamos y culpamos (clic aquí para leer sobre responsabilidad).

  2. ¿Nos sentimos tranquilos? Cuando la decisión viene del corazón sentimos paz, si viene de la mente y está desalineada del corazón se sienten estados emocionales como intranquilidad, dolor, tristeza, euforia, felicidad, ansiedad, estrés, etc.

  3. ¿Podemos expresar de manera transparente lo que decidimos? Cuando somos capaces de encontrar la forma apropiada de expresar nuestras decisiones de manera integrativa y respetuosa (clic aquí para leer sobre el respeto), logramos poner la mente a disposición del corazón usando la transparencia (clic aquí para leer sobre transparencia).

Nuestro corazón siempre busca integración a través de la coherencia, transparencia, respeto e integridad, así que nuestras decisiones tomadas basadas en esta certeza construyen con las bases más sólidas que podemos crear como seres humanos en el presente. Todo lo que es construido desde un extremo de polaridad tiende a encontrar su extremo de destrucción, así que mientras más íntegra y alineada a nuestro corazón es nuestra construcción, más estabilidad encuentra para perpetuarse y continuar su evolución a través de la consciencia. Construyamos desde la integración y percibamos la transformación de todas las áreas de nuestra vida y nuestra sociedad.

Con amor,
Ángel

Mente Constructiva: 4 pasos para reprogramar nuestros pensamientos

Para ser y estar conscientes de nuestra expresión (gestos, palabras, actos, emociones) el primer paso es ejercitar la presencia mental, la cual logramos a través de la integración de nuestra percepción del mundo y nuestra atención, como leímos y practicamos en el artículo 4 pasos para mantener la mente en el presente (clic aquí para leer el artículo completo).

Cuando nuestra mente está presente, podemos enfocarla en nuestro propio proceso de construcción, pero ¿cómo puede ser útil?, fácil, vamos a empezar a trabajarlo por partes. En este artículo entenderemos cómo usar la mente presente para reprogramar nuestros propios pensamientos, ya que son ellos los responsables por la tercera parte de nuestro estado de ánimo y nivel de energía (por los otros dos tercios la percepción y la expresión).

Todos hemos crecido en ambientes diferentes y, de forma inconsciente, estamos sometidos, constantemente, a información que nos hace enfocarnos en el lado “destructivo” de la vida. Y, como es lo que más recibimos, vemos que nuestras conversaciones con las personas se vuelven un campo fértil para hablar de los demás, quejarnos, sentir pesar, citar tragedias, en fin, de hablar de cosas que no podemos transformar. Y eso efectivamente influencia nuestro humor y nuestra energía.

Hoy vamos a enfocar nuestra atención en cómo sintonizarnos, conscientemente, con el lado constructivo de la vida para reprogramar nuestros pensamientos (clic aquí para leer sobre empoderamiento de hábitos). Para esto vamos a seguir estos 4 pasos diariamente hasta integrarlos a nuestros hábitos:

    1. Buscar fuentes de información constructiva para remplazar la información destructiva. Puede ser a través de internet, televisión, personas con las que interactuamos, etc. Por ejemplo, en vez de investigar sobre lo que le hace mal al cuerpo, buscar sobre lo que le hace bien.
    1. Percibir los pensamientos que surgen durante el día. Si generan preocupación, ansiedad o cualquier sensación destructiva vamos a buscar motivos constructivos personales para resignificarlos. Por ejemplo, pienso que necesito dinero para pagar una cuenta, veo que puedo organizar una rifa, hacer un trabajo extra o vender algo que no me sirve y me doy cuenta de que puedo conseguir el dinero, entonces enfoco mis pensamientos en la acción que voy a tomar para conseguir la cantidad necesaria, puede ser que hasta consiga más.
    2. Enfocar los pensamientos en nosotros mismos, y en los proyectos en los que estamos involucrados, pues es donde podemos efectivamente asumir la responsabilidad de la transformación. ¿Para qué pensar en los motivos de otras personas, que son responsabilidad de ellas, si podemos estar usando ese tiempo para expandir nuestra consciencia y construir? Pensemos en eso.
  1. Encontrar, por lo menos una vez al día, un lugar en el que admiremos todo lo que percibimos con nuestro sistema perceptivo, y nos sintamos tranquilos, y pensemos en todo lo constructivo que hemos vivido y como podemos integrarlo a nuestra vida, a nuestros proyectos.

Es nuestra decisión escoger con lo que queremos conectarnos (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón). Entre más personas conscientes de su propia vida y dispuestas a contribuir de manera asertiva, tenemos mejores resultados remodelando el mundo en que vivimos, construyendo todos los días con más asertividad e innovando para transformar lo que sea necesario. Yo elijo conectarme con lo que contribuye para mi integridad para transformar el mundo con la contribución de todos y todo a mi alrededor, ¿y tú?

Compartamos este método fácil con las personas que quieran recuperar su energía y sentirse empoderadas.

Humanidad Consciente: Respetando las Diferencias

Es esencial que integremos perspectivas que nos permitan construir con más consciencia lo que realmente queremos como sociedad. Cuando decidimos acercarnos más, respetando las diferencias de creencias personales, logramos construir nuevas situaciones que nos permiten expandir nuestra percepción del mundo, ya que cada uno de nosotros tiene una percepción diferente de acuerdo a lo que vive.

En este momento tenemos la oportunidad de entender que mientras más nos enfocamos de manera constructiva e integrativa en las diferencias, más contribuimos para construir justicia e inclusión. Todos tenemos derecho a tener el conocimiento de que somos 100% responsables por lo que decidimos vivir, depende de nosotros enfocar nuestra energía para construir lo que deseamos (nunca depende de lo externo, es nuestra propia voluntad).

Estas iniciativas que he aplicado en mi vida, me han servido para expandir mi percepción del mundo y para construir relaciones más respetuosas e íntegras:

  1. ESCUCHAR: Estamos acostumbrados a oír (percibir el sonido), pero escuchar necesita práctica, pues para ello necesitamos entender que no todo lo que sabemos es lo que parece, que nuestra realidad no es la realidad que todos viven. Sólo así logramos percibir la información e integrarla a la situación poniéndola en perspectiva y a partir de ahí decidir si lo que tenemos para decir realmente construye y si necesita ser realmente expresado. Aprender a escuchar implica evitar dar respuestas automáticas o consejos que vienen de nuestra convicción de sentirnos superiores de alguna manera.

  2. EXPRESARNOS ASERTIVAMENTE: la expresión asertiva incluye coherencia, transparencia y neutralidad. Para practicarla necesitamos dejar a un lado los juicios, pues ellos no son la verdad absoluta, sino una percepción de la realidad de acuerdo a nuestra experiencia; saber qué queremos expresar y qué impacto queremos causar con ello, y actuar de acuerdo con lo que queremos cosechar en nuestra vida.

  3. INTEGRAR: asumiendo una postura integrativa al interactuar con el mundo, podemos percibir algo que puede ser útil en lo que queremos construir. Una frase, un video, un libro, etc., pueden ser la llave para abrir un mundo de posibilidades en nuestra vida. Partiendo de la base de que podemos aprender de todos y de todo, nuestra postura nos hace respetar y aceptar las diferencias.

Respetar las diferencias no quiere decir que tenemos que aprender a vivir todo el tiempo con todo el mundo al lado, sino que necesitamos aprender a convivir como sociedad para poder cosechar el respeto que tanto exigimos de los demás. ¿Somos realmente respetuosos para exigir respeto? (clic aquí para leer el texto sobre el respeto)

Con amor,
Ángel

Entendiendo las Polaridades como Experiencia Personal

En este planeta experimentamos varias cosas, entre ellas las polaridades. Percibimos personas y situaciones diferentes que nos hacen pensar que nosotros no podemos ser de una manera o de otra, pero, ¿es en serio o es apenas una historia que nos contamos para sentirnos mejor con nosotros mismos en el contexto social en el que estamos que nos indica un camino específico?

Para continuar, es necesario que nos respondamos las siguientes preguntas:

  1. ¿Somos tan buenos o malos como pensamos?
  2. ¿Alguna vez le hemos deseado el mal o el bien a alguien?
  3. ¿Hemos sido a veces perezosos y a veces trabajadores?
  4. ¿Nos hemos sentido a veces tristes y a veces felices?

Al respondernos estas preguntas, nos damos cuenta de que, a lo largo de nuestra vida, hemos usado las polaridades como recursos, lo que nos hace humanos, pues ser bueno o malo es apenas un punto de vista en el contexto en el que vivimos, y entender esto es esencial para ajustar nuestra personalidad a cada momento de nuestra vida.

Entre cada polaridad podemos tener diferentes grados, ahora un poco más, luego un poco menos, y a veces hasta llegamos a los extremos. A veces insistimos en decir que somos de una determinada manera, pero la verdad es que desde que nacimos hemos transformado en algún grado cada una de las polaridades existentes, para adaptarnos al medio en que vivimos de la manera más armónica posible. Podemos haber pasado de momentos de más sonrisas a otros de más seriedad, de vicios a abstinencias, de relaciones limitadas a libres, de comer cualquier cosa por hambre a ser estrictos con la nutrición, etc.

Todo momento de nuestra vida tiene un cambio, sea por acción o reacción, y depende de nosotros reconocerlo para poder usarlo de una manera más asertiva. Por ejemplo, si cada vez que alguien no hace lo que queremos nuestra reacción es gritar, al darnos cuenta de que también existe la rabia en nosotros podemos buscar una manera diferente de canalizarla, en este caso podemos reflexionar sobre el motivo por el cual tenemos esa expectativa y buscar una forma alternativa de hacer las cosas para la próxima vez.

Cuando entendemos que depende de una decisión personal ajustar el grado de polaridad en cada momento de nuestra vida, nos damos cuenta de que el cambio es constante y de que todos podemos aprender a hacerlo de una manera más consciente y constructiva, entendiendo lo que hay por detrás de cada una de nuestras reacciones.

Cada uno de nosotros usa los recursos que posee de acuerdo a su contexto cultural y familiar, seamos más comprensivos y compartamos otras perspectivas, pues sólo cada uno de nosotros puede conectarse con la medida apropiada de las polaridades en nuestra vida siguiendo nuestro corazón, a través de la integridad (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón).

Recordemos que al tender hacia una polaridad estamos alimentando el otro extremo, existe uno gracias al otro para crear armonía, y que al tender hacia la neutralidad la construcción es más sólida pues la energía se integra y se potencia a través del estado de flujo.

Con amor,
Ángel