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Conectándonos con la Neutralidad

Es un proceso natural que queramos tomar decisiones a partir de nuestra experiencia personal, pero cuando asumimos una postura observadora a largo plazo, descubrimos aspectos relevantes de construcción y destrucción, personales y sociales, que pueden presentarse cuando tomamos determinadas decisiones.

La neutralidad es encontrar el punto de percepción donde podemos cuestionarnos sobre todo lo que sentimos, pensamos y expresamos, es el proceso para reconocer que para construir nuestra paz interior, y manifestarla en el exterior, es esencial poner en acción nuestra certeza del corazón (clic aquí para leer sobre manifestar la verdad de nuestro corazón). Como somos 100% responsables por lo que nos sucede, pues creamos a partir de nuestros pensamientos, sentimientos y expresión, podemos entender que al conectarnos con la neutralidad estamos construyendo desde la integración, pues logramos percibir que somos células partes de un todo y que podemos transformar todo lo que existe en nuestra sociedad que continúa generando más de lo mismo.

Analicemos los siguientes aspectos dentro de nuestra construcción personal, para identificar las decisiones y creencias que nos han llevado a construir la realidad que vivimos y así poder entender la forma de conectarnos con la neutralidad que queremos construir a partir de ahora:

  1. Nos sentimos injusticiados: es momento de cuestionar si estamos siendo injustos con nosotros mismos o con los demás, recordemos que nuestras actitudes en un área en nuestra vida pueden manifestarse en otra a la que le damos más relevancia, entonces analicemos todas las situaciones de injusticia que podemos estar ejerciendo, como lo sería actuar de una manera inconsciente y egoísta con la gente, con nosotros mismos y con el medio ambiente.(clic aquí para leer sobre reflejos en las relaciones)

  2. Sentimos que no hay reconocimiento: al tener la idea de división los juicios y comparaciones están presentes, cuando entendemos que, como células, cada uno de nosotros tiene su talento, y que nuestra autenticidad real nos permite que todo funcione de una manera completa, entendemos que el reconocimiento lo hacemos en nosotros mismos y que a medida que fortalecemos desde la neutralidad nuestros talentos integrados al contexto aprendemos a reconocer que cada célula está haciendo su parte y se vuelve innecesaria la idea del reconocimiento externo. (clic aquí para leer sobre merecimiento)

  3. Queremos sobresalir: cuando estamos en modo colaborativo entendemos que sobresalir para dejar un legado es una actitud de segregación, pues para eso nos volvemos células competitivas destructivas por sólo pensar en nuestro destaque (pensemos en eso como un tumor) y automáticamente fomentamos la aparición de personas que necesitan a alguien de destaque, ya que no se conectan con ellas mismas. Cuando colaboramos, trabajamos en nuestros talentos y los transmitimos para poder integrarlos con el medio en el que estamos, podemos cambiar al mundo construyéndolo desde la colaboración. (clic aquí para leer el texto sobre construir paz desde la consciencia).

  4. Sentimos que no confiamos en nosotros: este sentimiento existe porque nos hemos acostumbrado a creer más en los demás que en nosotros mismos. Para transformar esto necesitamos conocernos e invertir nuestros recursos en trabajar nuestros talentos e integrarlos de manera neutra en nuestro entorno, mientras más confianza construimos en nosotros mismos mayor es el impacto de nuestras acciones, asumamos la responsabilidad y trabajemos en hacernos más íntegros a cada día, es así que construimos nuestra confianza personal y la confianza en el mundo y en la vida. (clic aquí para leer el texto sobre construir el respeto personal).

Recordemos que todo está siempre en armonía, así que si enfocamos nuestra energía en una polaridad su otra cara se manifiesta en nuestra vida para equilibrar aquello que estamos creando, entonces creemos desde la neutralidad, desde la idea de que todos somos capaces de asumir nuestra responsabilidad de ser seres más conscientes e íntegros y de que así podemos construir enfocándonos en la transformación de la polaridad en neutralidad de todos los sistemas desde la visión de mantener la autenticidad en la unidad.

Con amor,
Ángel

Mente Constructiva: 4 pasos para reprogramar nuestros pensamientos

Para ser y estar conscientes de nuestra expresión (gestos, palabras, actos, emociones) el primer paso es ejercitar la presencia mental, la cual logramos a través de la integración de nuestra percepción del mundo y nuestra atención, como leímos y practicamos en el artículo 4 pasos para mantener la mente en el presente (clic aquí para leer el artículo completo).

Cuando nuestra mente está presente, podemos enfocarla en nuestro propio proceso de construcción, pero ¿cómo puede ser útil?, fácil, vamos a empezar a trabajarlo por partes. En este artículo entenderemos cómo usar la mente presente para reprogramar nuestros propios pensamientos, ya que son ellos los responsables por la tercera parte de nuestro estado de ánimo y nivel de energía (por los otros dos tercios la percepción y la expresión).

Todos hemos crecido en ambientes diferentes y, de forma inconsciente, estamos sometidos, constantemente, a información que nos hace enfocarnos en el lado “destructivo” de la vida. Y, como es lo que más recibimos, vemos que nuestras conversaciones con las personas se vuelven un campo fértil para hablar de los demás, quejarnos, sentir pesar, citar tragedias, en fin, de hablar de cosas que no podemos transformar. Y eso efectivamente influencia nuestro humor y nuestra energía.

Hoy vamos a enfocar nuestra atención en cómo sintonizarnos, conscientemente, con el lado constructivo de la vida para reprogramar nuestros pensamientos (clic aquí para leer sobre empoderamiento de hábitos). Para esto vamos a seguir estos 4 pasos diariamente hasta integrarlos a nuestros hábitos:

    1. Buscar fuentes de información constructiva para remplazar la información destructiva. Puede ser a través de internet, televisión, personas con las que interactuamos, etc. Por ejemplo, en vez de investigar sobre lo que le hace mal al cuerpo, buscar sobre lo que le hace bien.
    1. Percibir los pensamientos que surgen durante el día. Si generan preocupación, ansiedad o cualquier sensación destructiva vamos a buscar motivos constructivos personales para resignificarlos. Por ejemplo, pienso que necesito dinero para pagar una cuenta, veo que puedo organizar una rifa, hacer un trabajo extra o vender algo que no me sirve y me doy cuenta de que puedo conseguir el dinero, entonces enfoco mis pensamientos en la acción que voy a tomar para conseguir la cantidad necesaria, puede ser que hasta consiga más.
    2. Enfocar los pensamientos en nosotros mismos, y en los proyectos en los que estamos involucrados, pues es donde podemos efectivamente asumir la responsabilidad de la transformación. ¿Para qué pensar en los motivos de otras personas, que son responsabilidad de ellas, si podemos estar usando ese tiempo para expandir nuestra consciencia y construir? Pensemos en eso.
  1. Encontrar, por lo menos una vez al día, un lugar en el que admiremos todo lo que percibimos con nuestro sistema perceptivo, y nos sintamos tranquilos, y pensemos en todo lo constructivo que hemos vivido y como podemos integrarlo a nuestra vida, a nuestros proyectos.

Es nuestra decisión escoger con lo que queremos conectarnos (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón). Entre más personas conscientes de su propia vida y dispuestas a contribuir de manera asertiva, tenemos mejores resultados remodelando el mundo en que vivimos, construyendo todos los días con más asertividad e innovando para transformar lo que sea necesario. Yo elijo conectarme con lo que contribuye para mi integridad para transformar el mundo con la contribución de todos y todo a mi alrededor, ¿y tú?

Compartamos este método fácil con las personas que quieran recuperar su energía y sentirse empoderadas.

Padres Constructivos: 6 pasos para tener una relación asertiva con los hijos

Para que las relaciones sean constructivas necesitan inversión de tiempo y compromiso de las personas que están en ellas, sin importar su propósito o su naturaleza. Padres, hermanos, tíos, abuelos, nietos, primos, amigos, compañeros, profesores, alumnos, novios, esposos, clientes, empresas, etc, podemos mejorar nuestra vida observando como nos relacionamos y evaluando la constructividad de nuestras interacciones (clic aquí para leer sobre relaciones constructivas).

Cuando nos ponemos en el lugar de la otra persona podemos tener una percepción un poco más amplia y objetiva de lo que está sucediendo, pues logramos ir más allá de los títulos que tenemos que nos llevan, muchas veces, a actuar desde lo que pensamos que representan sin tener en cuenta que somos mucho más que eso. Como hijos al ponernos en el lugar de nuestros padres, entendiendo que hacen lo mejor que pueden desde su perspectiva, que nos han enseñado a vivir en este mundo, a través de su experiencia, y que sus emociones y sus miedos impulsan en gran parte la manera en que interactúan con nosotros, nos hace ser más conscientes de que como hijos podemos ser mejores apenas trabajándonos a nosotros mismos. No necesitamos tratar de cambiar a los demás, sentirnos bien con nuestra propia evolución y trabajo personal es suficiente para que las personas alrededor conozcan cosas nuevas que pueden ayudarlas a transformarse a si mismas.

Sabemos que como hijos tenemos la oportunidad de crear armonía con nuestros padres (clic aquí para leer sobre hijos conscientes) y es importante que como padres que somos, o que queremos ser, también asumamos la responsabilidad por actos que en realidad sean constructivos para la relación con nuestros hijos. Aquí tenemos 6 pasos para expandir nuestra consciencia como padres para tener una relación más asertiva con nuestros hijos:

  1. Entender que los hijos son del mundo y que necesitan un ejemplo de consciencia, autosuficiencia, contribución y respeto en casa para que puedan ser ellos mismos e integrar ese ejemplo en su vida para construir un mundo íntegro.
  2. Crear un ambiente en que haya expresión transparente y presencia total (momentos en que sólo haya tiempo y espacio para la comunicación familiar).
  3. Conocer y entender a si mismos (emocional, sentimental, física y mentalmente) para evolucionar constantemente y poder guiar a los hijos por ese camino integral.
  4. Ser coherentes y buscar la manera más clara posible de explicar a los hijos lo que para ellos no está claro.
  5. Estimular la creatividad de los hijos y enriquecerla a través de nuevos conocimientos y experiencias.
  6. Enseñar a través del ejemplo la importancia de la claridad y el enfoque en lo que se quiere y la disciplina para actuar de manera asertiva.

Ser padres es la oportunidad de crecer en amor, de relacionarnos con otra generación para enriquecer nuestra propia experiencia, de construir el mejor ejemplo posible para que ese legado evolucione y toque más corazones. Ser padre es sembrar la mejor semilla, regarla, cuidarla y dejarla florecer.

Agradezcamos a nuestros padres por el lindo trabajo que han hecho con nosotros y permitámonos florecer para ser personas cada vez más conscientes, responsables y constructivas, y llevemos esa construcción a nuestros hijos.

Con amor,
Ángel