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Costumbres

La costumbre puede habernos llevado a abrazar muchos lugares emocionales en nuestra vida, pero también nos puede traer de regreso a casa, reconectarnos con nosotros mismos (clic aquí para leer sobre venir a nosotros).

Podemos cambiar de hábitos un sinnúmero de veces (clic aquí para leer sobre cambio de hábitos), pero hay un hábito que fortalece nuestra confianza en nosotros mismos, intensifica nuestra autosuficiencia, nos lleva a encontrar la medida apropiada para expresarnos y para dar y recibir, es tomar cada decisión desde nuestra paz.

Decidir desde nuestra paz nos lleva a aceptar que estamos en constante movimiento, más allá del tiempo y del espacio, y que la única forma de encontrar paz afuera es seguir la paz que sentimos dentro en el presente.

La costumbre de decidir desde nuestro sentimiento de paz revela una faceta tranquila y conectada de nosotros mismos. Nuestra integridad nos lleva a permanecer en un estado de flujo en el que en todo momento encontramos recreación integrada a nuestra creatividad y a la forma de contribución personal desde nuestra autenticidad (clic aquí para leer sobre recreación).

Conectándonos Con Nuestro Corazón

En el último artículo hemos aprendido sobre la manera de sublimar nuestra experiencia a través de nuestros mundos mental, creativo, sexual y emocional (clic aquí para leer sobre sublimación), y estos asuntos están totalmente conectados con nuestra conexión personal con nuestro corazón.

Nuestro corazón es nuestro guía, siempre que vivimos en calma, hacemos lo que nos trae paz, nos concentramos con nuestros talentos y permanecemos en nuestro propio estado de flujo, nos sentimos naturalmente alineados a la vida misma. En el momento en que nuestra mente se alinea a nuestra verdadera naturaleza y su deseo, esos que respetan nuestros propios límites y sueños a través de la calma de nuestras interacciones, vivimos una vida más coherente, pues es el momento de gran satisfacción que existe como consecuencia de la total aceptación de quienes somos. Para aprender a través del amor es necesario que nos conectemos con nuestro corazón y sigamos poniendo toda nuestra intención en ello (pensamiento, sentimiento y expresión).

Para conectarnos con nuestro corazón es importante que trabajemos nuestra propia coherencia para llegar a nuestra autosuficiencia personal. La coherencia personal es la consecuencia de una evaluación consciente de nuestro deseo del corazón, de lo que disfrutamos realmente hacer, para poder integrarlo a nuestro presente y a nuestro contexto, y construir así bases sólidas para nuestro desenvolvimiento en todas las áreas de nuestra vida. Cada momento y cada paso dado con más consciencia y certeza, nos fortalece de adentro hacia afuera, haciendo que se potencie nuestro poder personal, haciéndonos autosuficientes a través de nuestro propio talento y contributivos para conectarnos con los talentos de los demás para construir una sociedad consciente y sostenible.

Entendiendo que nuestra realidad vivida desde el corazón es la medida apropiada entre receptividad y actividad en todas las áreas de nuestra vida, podemos hacernos las siguientes preguntas para conocernos un poco mejor y poder actuar en consecuencia:

  1. ¿Con que tipos de seres fluimos?, con jóvenes, con perros, con plantas, con niños, con seres microscópicos, con nuestra familia, con nuestra pareja, con nuestros amigos, etc. Hay muchas opciones que podemos considerar para entender un poco más sobre lo que traemos en nuestro corazón como talento principal.

  2. ¿Cuales son las actividades con las que más fluimos durante el día?, hay muchas actividades que nos pueden gustar como cocinar, cantar, limpiar, cuidar, escribir, leer, viajar, etc. Es importante que sepamos realmente que es en lo que fluimos haciendo, esas actividades en las que perdemos la noción del tiempo porque nos conectamos totalmente con ellas, sobre todo las integradas a los tipos de seres con los que más fluimos.

  3. ¿Qué podríamos hacer que nos genere ingresos y nos permita fluir? Aquí necesitamos integrar todo con lo que fluimos y ponerlo en el contexto en el que nos encontramos. Por ejemplo, si fluimos más con los niños y haciendo música podemos iniciar un proyecto de música para niños en el parque de nuestro barrio, que de acuerdo con nuestra propia experiencia puede expandirse o permanecer donde fue establecido. Recordemos que todo lo que nos hace fluir puede ser remunerado, pues es un servicio que estamos prestando a través de nuestro talento, nuestra pasión y nuestra inversión de recursos para fortalecerlos.

Nuestro corazón sólo nos lleva por los caminos que conocemos en todos los niveles, donde somos más conscientes del terreno en que pisamos, entonces siempre que tengamos una decisión importante respiremos profundamente y pensemos en cada una de las opciones que tenemos con calma, aquella que nos genere más tranquilidad es la que estamos preparados para escoger con todas las consecuencias que pueda generar. Recordemos que así no conozcamos las leyes ellas se aplican en todo momento, entonces observemos bien las consecuencias que han generado nuestras reacciones a lo largo de la vida (en el área de relaciones de pareja, de amistades, familiares, laborales, estudiantiles, etc) y conozcamos más sobre las leyes del lugar donde vivimos, así tomaremos decisiones cada vez más asertivas y constructivas para nosotros mismos.

Con amor,
Ángel

Padres Constructivos: 6 pasos para tener una relación asertiva con los hijos

Para que las relaciones sean constructivas necesitan inversión de tiempo y compromiso de las personas que están en ellas, sin importar su propósito o su naturaleza. Padres, hermanos, tíos, abuelos, nietos, primos, amigos, compañeros, profesores, alumnos, novios, esposos, clientes, empresas, etc, podemos mejorar nuestra vida observando como nos relacionamos y evaluando la constructividad de nuestras interacciones (clic aquí para leer sobre relaciones constructivas).

Cuando nos ponemos en el lugar de la otra persona podemos tener una percepción un poco más amplia y objetiva de lo que está sucediendo, pues logramos ir más allá de los títulos que tenemos que nos llevan, muchas veces, a actuar desde lo que pensamos que representan sin tener en cuenta que somos mucho más que eso. Como hijos al ponernos en el lugar de nuestros padres, entendiendo que hacen lo mejor que pueden desde su perspectiva, que nos han enseñado a vivir en este mundo, a través de su experiencia, y que sus emociones y sus miedos impulsan en gran parte la manera en que interactúan con nosotros, nos hace ser más conscientes de que como hijos podemos ser mejores apenas trabajándonos a nosotros mismos. No necesitamos tratar de cambiar a los demás, sentirnos bien con nuestra propia evolución y trabajo personal es suficiente para que las personas alrededor conozcan cosas nuevas que pueden ayudarlas a transformarse a si mismas.

Sabemos que como hijos tenemos la oportunidad de crear armonía con nuestros padres (clic aquí para leer sobre hijos conscientes) y es importante que como padres que somos, o que queremos ser, también asumamos la responsabilidad por actos que en realidad sean constructivos para la relación con nuestros hijos. Aquí tenemos 6 pasos para expandir nuestra consciencia como padres para tener una relación más asertiva con nuestros hijos:

  1. Entender que los hijos son del mundo y que necesitan un ejemplo de consciencia, autosuficiencia, contribución y respeto en casa para que puedan ser ellos mismos e integrar ese ejemplo en su vida para construir un mundo íntegro.
  2. Crear un ambiente en que haya expresión transparente y presencia total (momentos en que sólo haya tiempo y espacio para la comunicación familiar).
  3. Conocer y entender a si mismos (emocional, sentimental, física y mentalmente) para evolucionar constantemente y poder guiar a los hijos por ese camino integral.
  4. Ser coherentes y buscar la manera más clara posible de explicar a los hijos lo que para ellos no está claro.
  5. Estimular la creatividad de los hijos y enriquecerla a través de nuevos conocimientos y experiencias.
  6. Enseñar a través del ejemplo la importancia de la claridad y el enfoque en lo que se quiere y la disciplina para actuar de manera asertiva.

Ser padres es la oportunidad de crecer en amor, de relacionarnos con otra generación para enriquecer nuestra propia experiencia, de construir el mejor ejemplo posible para que ese legado evolucione y toque más corazones. Ser padre es sembrar la mejor semilla, regarla, cuidarla y dejarla florecer.

Agradezcamos a nuestros padres por el lindo trabajo que han hecho con nosotros y permitámonos florecer para ser personas cada vez más conscientes, responsables y constructivas, y llevemos esa construcción a nuestros hijos.

Con amor,
Ángel