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Manifestando la Relación que Deseamos

He pasado por varios momentos en la vida que han contribuido para una percepción más amplia y responsable sobre las relaciones. La vida vivida desde el mundo mental y emocional puede llevar a una desconexión de la integridad y del poder personal, lo que genera experimentar desde los vacíos creados por la ilusión de separación que crea personas individualistas. Esta es la base para tener relaciones con ausencia parcial, o total, de transparencia, aceptación, respeto y coherencia, comenzando desde la relación con uno mismo, y así continúa hasta que decidimos aprender a experimentar nuestra vida desde la integración de nuestros mundos mental y emocional con nuestro corazón, nuestra esencia.

La relación que tenemos con nosotros mismos es lo único que podemos manifestar en nuestra relación con todo y todos alrededor, mientras más transparentes, coherentes, respetuosos e íntegros somos con nosotros mismos, más manifestamos eso en nuestras relaciones (clic aquí para leer sobre reflejos en las relaciones). Es por esto que nuestra relación integrada, con nuestra vida, con el ambiente y con las personas, tiene propósitos claros para revelar en el presente las consecuencias de lo que hemos pensado, sentido y expresado, para que podamos transformar la manera en que nos relacionamos de adentro hacia afuera (clic aquí para leer sobre propósitos de las relaciones) .

Ahora que entendemos que sólo podemos manifestar afuera las relaciones desde nuestro estado actual, podemos reflexionar sobre estos aspectos que efectivamente nos llevan a relacionarnos con todo alrededor de una manera más consciente:

  1. TRANSPARENCIA: este aspecto comienza con el autoconocimiento, pues descubriendo nuestros motivos por detrás de cada decisión podemos analizarlos y alinearlos a la verdad de autenticidad en unidad que está en nuestro corazón. Siendo sinceros con nosotros mismos empezamos a sentir aumentar nuestra autoconfianza, lo que nos lleva a la certeza de expresar nuestros talentos, nuestro deseo de contribuir, nuestra conexión universal innata y, consecuentemente, a manifestar una realidad en la que la expresión de la verdad es siempre nuestra prioridad.

  2. COHERENCIA: a medida que nos conocemos, percibimos que necesitamos permitir que nuestro sistema perceptivo se expanda para alinear nuestra expresión a la sabiduría personal de quienes realmente somos e integrarla al contexto. Nuestros pensamientos necesitan estar más enfocados en la construcción a partir de la contribución (clic aquí para leer sobre contribución), nuestras emociones necesitan ser sentidas e integradas para expresar integridad desde el sentimiento (clic aquí para leer sobre sublimación de emociones) y nuestra expresión necesita ser más íntegra, considerando el contexto y nuestra capacidad real de contribución.

  3. ACEPTACIÓN: cuando nos aceptamos a nosotros mismos desde nuestra esencia y entendemos que todos estamos en un proceso de experimentación constante de nuestra propia realidad, logramos aceptar y entender todo y todos alrededor. Nuestro poder de decisión se enfoca en nosotros mismos, somos responsables por lo que construimos y por el impacto que eso causa en la sociedad, debemos ser el ejemplo de la integridad y de la paz que queremos del mundo (clic aquí para leer sobre construir paz).

  4. INTEGRIDAD: cuando nos conectamos con la realidad como seres íntegros, completos, que tenemos todo lo necesario para contribuir desde nuestra esencia, estamos listos para construir en el todo como una célula, asumiendo el papel que nos corresponde desde un propósito que integra todas las áreas de nuestra vida y que manifiesta relaciones enfocadas en su construcción. En el estado de integridad logramos amar desde la libertad de ser quienes somos y abrazar a todo y todos por ser quienes son, entendemos que cada relación es parte de la construcción y que de acuerdo a su propósito en nuestra vida es que debemos decidir y actuar (clic aquí para leer sobre relaciones constructivas).

Desde la verdad de nuestro corazón construimos relaciones que nos conectan y fortalecen la estructura para construir, pues aceptamos las diferencias como parte íntegra del todo y percibimos desde la esencia y el momento. Percibimos la vida como un momento, la vivimos como si sólo existiera el presente con el propósito de dejar un legado íntegro que sirva como ejemplo para evolucionar en unidad, desde el amor, desde la integración.

Con amor,
Ángel

Manifestando La Verdad de Nuestro Corazón

A medida que crecemos y nos conocemos con más profundidad a través de nuestras decisiones y experiencias, logramos identificar aquello que nos mantiene en nuestra paz y lo que nos saca de ella, sea positiva o negativamente. Este proceso de autoconocimiento y autoanálisis es esencial para que aprendamos a identificar la verdad de nuestro corazón y la “verdad” que viene de nuestro sistema de creencias (que ha construido nuestro mundo emocional de manera inconsciente, y muchas veces bastante desalineado de nuestro corazón, principalmente por la creencia de la separación).

Así como podemos conectarnos con lo que nuestra mente cree que es nuestra realidad (pertenecer a extremos para segregar por el deseo de competir y comparar), podemos conectarnos con la sabiduría integral de nuestro corazón, aquella que nos lleva a actuar desde nuestra paz para aprender de manera objetiva sobre nuestra experiencia desde nuestra percepción personal, desde la integridad, alineada al contexto, colocando nuestra mente a su disposición para construir desde la autenticidad en unidad y efectivamente contribuir.

Para manifestar la verdad de nuestro corazón es esencial que nos conectemos conscientemente con nuestro sistema perceptivo, aquí comparto estas simples acciones que podemos integrar para entender que nuestra vida depende menos de las opiniones personales (de nosotros y de los demás) cuando la vivimos desde la transparencia, el respeto, la integridad y la coherencia:

  1. FLUIR CON CONSCIENCIA: para fluir con consciencia es necesario que instalemos la creencia de actuar desde la integridad, la coherencia, el respeto y la transparencia, pues así sintonizamos nuestra mente con la frecuencia vibratoria del corazón. Teniendo esta creencia que potencia nuestro corazón desde la mente, necesitamos percibir las señales que recibimos a través de nuestro sistema perceptivo e ir fluyendo donde sentimos verdadera paz (si tenemos muchas opciones, necesitamos aumentar nuestra afinación con el corazón, para esto hay un ejercicio que ha sido útil para mi [clic aquí para aprender el ejercicio de integración de emociones], pues integra las vibraciones de emociones y pensamientos que generan distracción en cualquier extremo para volver a nuestro centro).

  2. AJUSTAR NUESTRA COHERENCIA: nuestro corazón sabe que todo lo externo es un reflejo de lo interno, que nos muestra si es necesario hacer un ajuste o si estamos en el camino apropiado para nosotros, por esto, para potenciar la sabiduría de nuestro corazón a través de la mente, debemos instalar la creencia de que todo lo que juzgamos, u opinamos, positiva o negativamente, es un reflejo de nosotros que nos permite aprender y ajustar nuestra vibración desde nuestra experiencia personal. Por ejemplo, queremos paz y responsabilizamos a todo alrededor porque ella no se manifiesta, pero estamos llenos de conflictos internos, por lo tanto, la ausencia de conflictos externamente sólo se manifiesta cuando hemos encontrado nuestra paz interna, que es aceptar e integrar todo lo que realmente somos al contexto social en el que estamos, como agentes constructores parte del todo. Aquí podemos integrar nuevamente el ejercicio del punto anterior para entender desde nuestra paz lo que necesitamos ajustar en nuestros pensamientos, sentimientos y expresión (clic aquí para leer sobre nuestra coherencia).

  3. ALINEAR NUESTRA EXPRESIÓN: para alinear nuestra expresión a la frecuencia vibratoria del corazón es necesario ejercitar maneras diferentes de expresarnos, escuchar con total presencia, comunicar sólo lo que tenemos certeza de que contribuye a la construcción externa de nuestra paz interior, en el momento presente, enfocar nuestra atención en conocernos a nosotros mismos y hacer lo más apropiado desde nuestros talentos y habilidades personales. Instalar la creencia de que nuestros pensamientos, sentimientos y palabras son poderosos nos permite percibir la importancia de alinearlos desde un propósito que permea todas las áreas de nuestra vida para potenciar el deseo de nuestro corazón con toda la intención.

  4. EJERCITAR LA AUTENTICIDAD EN LA UNIDAD: esta es la creencia más importante de todas, pues fortalece nuestro discernimiento para encontrar la medida apropiada de todo en nuestra vida, prepara nuestra mente para percibir la conexión entre todo y todos, para construir el respeto desde nuestros hábitos, para recordar que todas nuestras decisiones tienen un impacto en el sistema, en el todo. Expresando quienes realmente somos las barreras existentes empiezan a caer, y sólo lo verdaderamente esencial para nuestra vida se mantiene y revela su perfecto propósito en nuestra existencia (clic aqui para leer sobre conexión con la neutralidad).

La verdad de nuestro corazón se expresa normalmente en cierto grado de inconsciencia mezclado con nuestros modelos mentales y emociones, depende de nosotros potenciarla desde nuestra mente y estar conscientes de actuar fomentando la integración en todas las áreas de nuestra vida, pues así extendemos ese modelo a la sociedad a través de nuestro ejemplo y creamos maneras más conectivas de relacionarnos como individuos sociales.

Con amor,
Ángel

Entendiendo las Polaridades como Experiencia Personal

En este planeta experimentamos varias cosas, entre ellas las polaridades. Percibimos personas y situaciones diferentes que nos hacen pensar que nosotros no podemos ser de una manera o de otra, pero, ¿es en serio o es apenas una historia que nos contamos para sentirnos mejor con nosotros mismos en el contexto social en el que estamos que nos indica un camino específico?

Para continuar, es necesario que nos respondamos las siguientes preguntas:

  1. ¿Somos tan buenos o malos como pensamos?
  2. ¿Alguna vez le hemos deseado el mal o el bien a alguien?
  3. ¿Hemos sido a veces perezosos y a veces trabajadores?
  4. ¿Nos hemos sentido a veces tristes y a veces felices?

Al respondernos estas preguntas, nos damos cuenta de que, a lo largo de nuestra vida, hemos usado las polaridades como recursos, lo que nos hace humanos, pues ser bueno o malo es apenas un punto de vista en el contexto en el que vivimos, y entender esto es esencial para ajustar nuestra personalidad a cada momento de nuestra vida.

Entre cada polaridad podemos tener diferentes grados, ahora un poco más, luego un poco menos, y a veces hasta llegamos a los extremos. A veces insistimos en decir que somos de una determinada manera, pero la verdad es que desde que nacimos hemos transformado en algún grado cada una de las polaridades existentes, para adaptarnos al medio en que vivimos de la manera más armónica posible. Podemos haber pasado de momentos de más sonrisas a otros de más seriedad, de vicios a abstinencias, de relaciones limitadas a libres, de comer cualquier cosa por hambre a ser estrictos con la nutrición, etc.

Todo momento de nuestra vida tiene un cambio, sea por acción o reacción, y depende de nosotros reconocerlo para poder usarlo de una manera más asertiva. Por ejemplo, si cada vez que alguien no hace lo que queremos nuestra reacción es gritar, al darnos cuenta de que también existe la rabia en nosotros podemos buscar una manera diferente de canalizarla, en este caso podemos reflexionar sobre el motivo por el cual tenemos esa expectativa y buscar una forma alternativa de hacer las cosas para la próxima vez.

Cuando entendemos que depende de una decisión personal ajustar el grado de polaridad en cada momento de nuestra vida, nos damos cuenta de que el cambio es constante y de que todos podemos aprender a hacerlo de una manera más consciente y constructiva, entendiendo lo que hay por detrás de cada una de nuestras reacciones.

Cada uno de nosotros usa los recursos que posee de acuerdo a su contexto cultural y familiar, seamos más comprensivos y compartamos otras perspectivas, pues sólo cada uno de nosotros puede conectarse con la medida apropiada de las polaridades en nuestra vida siguiendo nuestro corazón, a través de la integridad (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón).

Recordemos que al tender hacia una polaridad estamos alimentando el otro extremo, existe uno gracias al otro para crear armonía, y que al tender hacia la neutralidad la construcción es más sólida pues la energía se integra y se potencia a través del estado de flujo.

Con amor,
Ángel