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Construyendo con solidez, integrando nuestra esencia

Para mi ha sido un gran descubrimiento percibir que no todo lo que parece “bueno” realmente viene del corazón o es lo más apropiado para mi. Durante nuestra vida hemos estado acostumbrados a emitir juicios sobre todo lo que percibimos y generalmente decimos que alguien tiene un buen corazón porque aparentemente ayuda desinteresadamente al mundo, a las personas o a los animales, y eso se ha puesto de moda también con respecto a los negocios, entonces cuando alguien quiere tener un destaque para ser percibido como alguien de buen corazón hace caridad de manera “desinteresada”, pero, ¿eso realmente viene del corazón o es algo construido por la mente a partir de los juicios que hay en la sociedad?

Todos nacemos con el potencial para ser lo que queramos, desde la persona más mala hasta la mas buena (desde cualquier percepción de la sociedad), todo depende de hacia donde vamos a dirigir nuestra energía (pensamientos, sentimientos, expresión), para cualquier lado que escojamos nuestra mente se arma de motivos para justificar que lo que hacemos es lo correcto y los demás deben seguirnos porque están equivocados, pero en realidad cada uno de nosotros está en su camino apropiado para aprender, de alguna manera, lo que necesita. Existimos para aprender constantemente, cuando no lo hacemos sufrimos, pero, ¿que tal si decidimos aprender con nosotros mismos a partir de ahora?

Para construir algo con bases sólidas es necesario empezar por el autoconocimiento, cuando enfocamos nuestra energía en algo que no nos gusta o para lo que no somos buenos en algún momento lo que hemos construido se destruye, pues sólo la confianza real en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en nuestros talentos, nos llevan a tomar decisiones más asertivas y a construir desde nuestra propia base. Veamos algunos puntos importantes para construir con solidez:

  1. DESEOS: A lo largo de nuestra vida creamos muchos deseos que vienen de la mente, de nuestro apego a lo material y a las personas, de compararnos con los demás. Todo eso nos lleva a canalizar la energía donde nos dicen que podemos tener mejores resultados, muchas veces sin importarnos nosotros mismos o los demás, a veces hasta ignorando las propias leyes, y ahí vamos gastando nuestra vida en lo que creemos que necesitamos para ser felices. Es importante que recordemos que la plenitud está en el momento presente, y que el deseo del corazón (click aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón) nos lleva a actuar aquí y ahora, dando pasos firmes y seguros para construir a partir de nuestros talentos y dones integrados, nosotros debemos ser los dueños de nuestros propios deseos e ir aprendiendo a darles forma a cada minuto, con cada pensamiento, con cada sentimiento, con cada palabra, con cada acción, con cada gesto. Nuestros deseos nunca son demasiado grandes o pequeños, por eso es importante que aprendamos a vivir de manera más auténtica, a amar e integrar lo que somos.

  2. COHERENCIA: Desde nuestra relación con nosotros mismos, pasando por la relación que tenemos con nuestra familia y con el medio en que vivimos es importante que seamos conscientes de lo que necesitamos para relacionarnos con respeto y transparencia (clic aquí para leer sobre transparencia). Ejercitemos la coherencia entre lo que nosotros mismos pensamos, sentimos y expresamos, así logramos realmente dirigir esa energía potenciada completamente a todas las áreas en nuestra vida que son realmente una prioridad para nosotros.

  3. AYUDA: En realidad nadie necesita ayuda (clic aquí para leer sobre ayudar vs. contribuir), lo que necesitamos es asistencia en aquello que no somos especialistas para poder construir. Al dedicarnos a “ayudar” a la gente que creemos que lo necesita, porque lo pide o porque creemos que lo necesita, no estamos dando asistencia para que construyan sino dando lo que quieren para permanecer en su zona de confort, por lo tanto, es esencial que aprendamos a conocernos mejor y a conectarnos con el corazón para poder contribuir con lo que está alineado con quien realmente somos y lo que podemos dar.

Empecemos a conectarnos más amorosamente con nosotros mismos, mientras más nos aceptamos más asertivas son nuestras decisiones, evitemos juzgar lo que nos parece bueno o malo y dejemos que el corazón nos lleve por el camino de nuestra tranquilidad respetando siempre a todo y todos a nuestro alrededor (clic aquí para leer sobre la armonía de la energía). Para tener un mundo más consciente y transparente no necesitamos ser los mejores, apenas necesitamos ser la versión más íntegra de nosotros mismos.

Con amor,
Ángel

Entendiendo las Polaridades como Experiencia Personal

En este planeta experimentamos varias cosas, entre ellas las polaridades. Percibimos personas y situaciones diferentes que nos hacen pensar que nosotros no podemos ser de una manera o de otra, pero, ¿es en serio o es apenas una historia que nos contamos para sentirnos mejor con nosotros mismos en el contexto social en el que estamos que nos indica un camino específico?

Para continuar, es necesario que nos respondamos las siguientes preguntas:

  1. ¿Somos tan buenos o malos como pensamos?
  2. ¿Alguna vez le hemos deseado el mal o el bien a alguien?
  3. ¿Hemos sido a veces perezosos y a veces trabajadores?
  4. ¿Nos hemos sentido a veces tristes y a veces felices?

Al respondernos estas preguntas, nos damos cuenta de que, a lo largo de nuestra vida, hemos usado las polaridades como recursos, lo que nos hace humanos, pues ser bueno o malo es apenas un punto de vista en el contexto en el que vivimos, y entender esto es esencial para ajustar nuestra personalidad a cada momento de nuestra vida.

Entre cada polaridad podemos tener diferentes grados, ahora un poco más, luego un poco menos, y a veces hasta llegamos a los extremos. A veces insistimos en decir que somos de una determinada manera, pero la verdad es que desde que nacimos hemos transformado en algún grado cada una de las polaridades existentes, para adaptarnos al medio en que vivimos de la manera más armónica posible. Podemos haber pasado de momentos de más sonrisas a otros de más seriedad, de vicios a abstinencias, de relaciones limitadas a libres, de comer cualquier cosa por hambre a ser estrictos con la nutrición, etc.

Todo momento de nuestra vida tiene un cambio, sea por acción o reacción, y depende de nosotros reconocerlo para poder usarlo de una manera más asertiva. Por ejemplo, si cada vez que alguien no hace lo que queremos nuestra reacción es gritar, al darnos cuenta de que también existe la rabia en nosotros podemos buscar una manera diferente de canalizarla, en este caso podemos reflexionar sobre el motivo por el cual tenemos esa expectativa y buscar una forma alternativa de hacer las cosas para la próxima vez.

Cuando entendemos que depende de una decisión personal ajustar el grado de polaridad en cada momento de nuestra vida, nos damos cuenta de que el cambio es constante y de que todos podemos aprender a hacerlo de una manera más consciente y constructiva, entendiendo lo que hay por detrás de cada una de nuestras reacciones.

Cada uno de nosotros usa los recursos que posee de acuerdo a su contexto cultural y familiar, seamos más comprensivos y compartamos otras perspectivas, pues sólo cada uno de nosotros puede conectarse con la medida apropiada de las polaridades en nuestra vida siguiendo nuestro corazón, a través de la integridad (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón).

Recordemos que al tender hacia una polaridad estamos alimentando el otro extremo, existe uno gracias al otro para crear armonía, y que al tender hacia la neutralidad la construcción es más sólida pues la energía se integra y se potencia a través del estado de flujo.

Con amor,
Ángel

Armonía de la Energía en Contexto

Todo es energía. Con esta frase se nos facilita mucho más entender cómo funciona nuestra creación como individuos sociales. En tiempos de competitividad en deportes, política, opiniones, etc., percibimos que ninguno de los dos extremos está correcto o equivocado, cada parte tiene puntos importantes que debemos considerar para construir de manera sólida con un mismo propósito: enfocar nuestra energía (atención, pensamientos, palabras, acciones, sentimientos) en construir una sociedad íntegra, en que la meritocracia consciente y la contribución sean la base (clic aquí para leer sobre ayuda y contribución).

Según la RAE, armonía es la proporción y correspondencia de unas cosas con otras en el conjunto que componen. A partir de esta definición podemos percibir que el motivo para que exista un extremo es su opuesto (clic aquí para leer sobre polaridades), de ahí viene la importancia de que construyamos lo más próximo posible de la neutralidad. ¿Cómo hacemos eso? Simple, podemos poner en práctica los siguientes puntos en nuestra propia experiencia:

  1. Descubrir nuestros talentos: todos nacemos con algún talento, es lo que hacemos bien naturalmente y nos mantiene en estado de flujo, tranquilos y creando.
  2. Desarrollar y contextualizar nuestros talentos: cuando hemos descubierto nuestros talentos, es necesario desarrollarlos e integrarlos al contexto social en el que estamos, manteniéndonos en nuestro propósito común.
  3. Contribuir: a medida en que nos especializamos, entendemos que es esencial contribuir con nuestra intención, pues cada pensamiento, sentimiento, palabra y acción enfocados en el propósito común nos permite construir de manera eficiente y sostenible.
  4. Permitir que la comunicación fluya: con un propósito en común la comunicación enfocada en ampliar perspectivas debe fluir para integrar conscientemente las posibilidades más apropiadas para el momento.
  5. Flexibilizar: todo propósito debe ser ajustado, pues todos estamos en constante transformación, así que a medida en que nos hacemos más conscientes percibimos que es necesario que seamos flexibles para integrar nuevos elementos y hasta descartar lo que sea innecesario para nuestro propósito.

Que nuestras palabras sean para construir y sugerir a partir de nuestra propia sabiduría (conocimiento y experiencia), que nuestros talentos estén al servicio de todo lo que existe, que asumamos la responsabilidad por nuestra propia energía y confiemos en que todos estamos comprometidos de corazón con la integridad, la transparencia, el respeto y la coherencia (clic aquí para leer sobre nuestra coherencia).

Con amor,
Ángel