Perdón Edición Especial

Perdón Edición Especial

Es necesario quebrar algunos paradigmas con respecto al perdón para entenderlo mejor y poder integrarlo a nuestra vida de manera fácil y efectiva. Por este motivo este artículo esta enfocado en la acción de perdonar, pasando por la definición, quiebra de paradigma, resignificación, integración y aplicación del perdón, integralmente, en nuestra vida.

La RAE define perdón como la acción de perdonar, y perdonar como exceptuar a alguien de lo que comúnmente se hace con todos, o eximirlo de la obligación que tiene. Integrando esa definición a nuestra experiencia personal es común que veamos el perdón como una forma superior de relacionarnos con personas o situaciones que, desde nuestra perspectiva, nos han herido. Es a partir de aquí que podemos quebrar el paradigma de perdonar.

Cuando entendemos que las comparaciones, los juicios y las culpas hacen parte de un modelo que necesita ser transformado para aprender a relacionarnos de una manera más transparente, auténtica, respetuosa y responsable, para poder construir y reformar de manera sostenible nuestro planeta, es necesario quebrar el paradigma de que el perdón nos hace mejores o superiores y resignificarlo a partir de la idea de que somos responsables por escoger si algo efectivamente nos afecta o nos hace daño.

Normalmente nos sentimos heridos cuando la situación no sale como esperábamos, pero, así como podemos culpar al otro por lo que dice o hace, también podemos asumir la reponsabilidad por la expectativa que hemos creado para sentirnos bien, aceptados, amados, acogidos, etc, y por haber permitido que el otro entre y permanezca en nuestra vida. Si analizamos un poco más, sentirnos heridos viene de una necesidad de control, de querer controlar nuestra vida y las situaciones y personas en ella. Por eso vamos a ver estos pasos que nos ayudan a conectarnos con un lado de nuestra naturaleza humana que logra fluir con el corazón:

  1. Ver la vida como un constante aprendizaje: cuando entramos en cada situación con todos los sentidos podemos percibir elementos que nos pueden llevar a una comprensión más amplia de quienes somos.
  2. Agradecer por cada minuto vivido: podemos escoger ver la vida como un milagro, poder respirar y hacer lo que hacemos puede ser siempre un motivo de gratitud y los aprendizajes también, por más dolorosos que puedan parecer nos muestran que somos más de lo que creemos ser (clic aquí para leer sobre la gratitud).
  3. Poner en práctica los ejercicios para traer la mente al presente (clic aquí para leer el artículo sobre mente presente), ejercitar el empoderamiento de creencias (clic aquí para leer el artículo sobre creencias) y aceptar a las personas y situaciones como son.

INTEGRACIÓN DE LA CULPA

Ahora abordemos la culpa para entender como integrarla de manera que podamos transformar lo que ha dejado de ser útil en nuestro presente.

Algunos de nosotros hemos aprendido a asumir la responsabilidad por el bienestar de los demás, desde el emocional hasta el material. A partir de este rol surgen muchas culpas a lo largo de nuestras vidas, pues tratamos de agradar a todo el mundo para garantizar la armonía en donde quiera que estemos y si sentimos que no lo logramos nos culpamos por las consecuencias de nuestras “faltas”.

Por definición de la RAE, culpa es la imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta, pero, ¿será que realmente lo que sucede es por culpa de alguien?, ¿y si aprendemos TODOS a asumir nuestra responsabilidad en cada asunto y buscamos juntos la manera de hacer los ajustes necesarios para que la próxima vez TODOS seamos responsables por la consecuencia “buena” de nuestros actos? (clic aquí para leer sobre responsabilidad)

Integremos la culpa para canalizarla como una responsabilidad personal, en la que cada uno de nosotros asumimos conscientemente que nuestras decisiones (o falta de ellas, que también son decisiones) tienen un impacto en todo y todos a nuestro alrededor, y construyamos consecuencias más asertivas a partir de cada situación.

SOLTANDO EL CONTROL

Como mencionado antes, es común que nos sintamos heridos cuando las situaciones no salen como esperábamos o las personas no actúan como queremos. Pero, si a veces nosotros mismos no actuamos como pensábamos que actuaríamos, o no decimos lo que pensamos que diríamos, ¿cómo podríamos esperar algo de otros? Este es el punto de partida sobre soltar el control.

Pensar que tenemos el control sobre los demás es una ilusión. Surge en la idea de que somos superiores o de que tenemos más capacidades, ya sea que seamos padres, hijos que mantienen a sus padres, profesores, jefes, líderes, hermanos mayores, novios, esposos, amantes, etc., y de que inspiramos respeto. Estas relaciones de control se basan en la idea de que quien depende de nosotros, sea física, material o emocionalmente, puede ser controlado por nosotros y en realidad sólo logramos ver lo que confirma esto que es la manifestación del miedo del otro, que nada tiene que ver con respeto. Pero, ¿logramos percibir que cada una de las personas está decidiendo de acuerdo a sus propios temores y a la posición que decide asumir? (clic aquí para leer sobre respeto)

Entonces, ¿realmente tenemos el control sobre algo?. La respuesta es sí, sobre nosotros mismos a través del autoconocimiento. Cuando decidimos soltar el control externo para permitirnos sentir dentro de nosotros, logramos entender lo que nos motiva a expresarnos y vivir de cierta manera. ¿De dónde viene ese amor por el control?, ¿de nuestra inseguridad de nosotros mismos? Al conocernos ganamos confianza, sabemos lo que podemos hacer, entendemos y respetamos nuestros límites y eso nos muestra que el control externo no es lo que creemos. Si podemos estar bien con nosotros mismos, vivir disfrutando lo que nos gusta y expresarnos de manera más objetiva ¿para qué queremos controlar a los demás?  

Podemos comprometernos a tener control de lo que expresamos, o dejamos de expresar, de cómo nos nutrimos, de la actividad física que le damos al cuerpo, de escoger a las personas con las que nos sentimos más a gusto, de crear nuestro ambiente y permitir que lo que nace de allí fluya trayendo aprendizaje y crecimiento.

ACEPTANDO LA VERDAD

La aceptación de la verdad es lo que nos lleva a lograr aplicar el perdón en todas las áreas de nuestra vida.

Aceptar la verdad requiere un profundo conocimiento de nosotros mismos. Todos sentimos de manera diferente, todos nos expresamos como consecuencia de lo que sentimos aplicado a un contexto, sea a favor, en contra del mismo o de manera neutral, y escogemos nuestro camino, aunque muchas veces tomemos las decisiones siendo incoherentes con quien realmente somos. ¿Qué nos lleva a decidir salir con una persona comprometida?, ¿y a trabajar en una empresa que vende algo que no compramos?, ¿y a alejarnos de nuestra familia por construir otra?, este tipo de preguntas, respondidas con franqueza (sin tratar de crear juegos mentales que nos den siempre la razón), nos dan una visión más objetiva de nosotros mismos y de lo que queremos de corazón.

Cuando asumimos la responsabilidad por lo que expresamos, sentimos y pensamos, nos conectamos con nuestra verdad, la que nos muestra que estamos donde nosotros mismos nos hemos llevado, nadie es culpable, todo es apenas nuestra responsabilidad. Permitimos contacto con personas, aceptamos ofertas de trabajo, decidimos alejar ciertas cosas y hoy somos el resultado de cada una de nuestras decisiones, entonces, ¿queremos continuar donde estamos o no?. Si la respuesta es “NO”, entonces es necesario tomar decisiones que nos lleven a estar donde realmente queremos, de manera más coherente y aceptando que no siempre lo que hemos querido es lo que está realmente alineado con nuestra propia verdad.

Liberándonos de los miedos y creencias que nos han mantenido lejos de todo aquello que nos hace fluir y sentirnos respetados, logramos reconectarnos para construir una realidad más coherente con nuestra esencia, el proceso puede demorar, pero es importante atrevernos a dar el primer paso. Es necesario conectarnos con nuestra voz interior, esa voz que nos lleva a hacer lo que nos integra, nos hace sentirnos completos (clic aquí para leer sobre conectarnos con nuestro corazón).

Aceptemos nuestra verdad y veamos florecer la verdad de todos, y todo, lo que nos rodea 🙂

ALINEÁNDONOS CON NUESTRA VOZ INTERIOR

Nuestra perspectiva sobre el perdón se expande al entender que toda herida nace de expectativas y necesidades, y que al asumir la responsabilidad, soltar el control y aceptar la verdad empezamos a vivir una realidad en que descubrimos que el principal motivo de las heridas es nuestra falta de conexión personal, lo que nos lleva a construir una nueva forma de relacionarnos, a partir del respeto por nosotros mismos (clic aquí para leer sobre construir el respeto personal).

Nuestro ego es un aliado poderoso cuando decidimos integrarlo como parte del ser integral que somos (clic aquí para leer artículo completo sobre integración del ego), pero, mientras tratamos de “ignorarlo” continua siendo el opositor de nuestra voz interior, esa otra voz que nos compara positiva o negativamente con los demás, esa voz que juzga, esa voz que teme aunque se arriesgue, esa voz que al cuestionar siempre nos va a dar una respuesta que viene de la preservación de nosotros como individuos separados.

Cuando ejercitamos enfocar nuestro ego en conocernos mejor, nuestros pensamientos comienzan a acostumbrarse a hablar de nosotros mismos evitando el juicio, la comparación y la culpa, es en ese momento que empezamos a sentir nuestra voz interior, la que nos acepta como somos y nos muestra la manera más apropiada de construirnos en cada momento de nuestra vida. Una pregunta súper útil para verificar el origen de cada pensamiento es: ¿Esto es sólo para mi bienestar o contribuye para el bienestar de todo y todos? Con el tiempo el ego aprende a fluir con el corazón y la voz interior se va alineando y enfocando en lo que nos hace fluir, y nos gusta, que causa un impacto coherente y constructivo en nosotros y todo alrededor (clic aquí para leer sobre identificar lo que es de corazón).

Escuchar la voz interior es confiar de verdad en nosotros mismos, comprender que siempre estamos acompañados, que hay infinitas maneras de relacionarnos con nosotros mismos, y con el mundo, y que podemos siempre decidir fluir con nuestro corazón (clic aquí para leer sobre transformar nuestra humanidad).

Con amor,
Ángel

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