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¿Resuena?

La paz es un sentimiento del que podemos estar conscientes. Siempre está dentro de nosotros y, cuando lo percibimos, podemos tomar decisiones que realmente resuenan con él en nuestro presente.

Así como la paz vibra y resuena con determinadas personas, ambientes y situaciones, nuestros pensamientos y emociones también lo hacen, por lo tanto es esencial percibir a que le estamos dando prioridad en nuestra vida.

Nuestra paz puede ser construida y mantenida, de manera consciente, decidiendo siempre pensar, sentir, decir y hacer lo que resuena con ella en el presente. Nuestra coherencia personal fortalece nuestra paz.

¿Qué sentimos cuando pensamos en paz? Esta respuesta es el norte de nuestras decisiones para construir nuestra paz interior y proyectarla en nuestra realidad.

Paz Total

Conversando con diferentes personas, he percibido una confusión entre el concepto de paz y felicidad, antes de reflexionar sobre los verdaderos significados expresan que sienten paz porque son felices, pero eso en realidad es apenas paz mental.

Por definición, felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física. La cuestión aquí es que lo que nos hace estar felices depende de nuestra construcción mental, si decidimos percibir sólo lo positivo entonces dejamos lo negativo de lado, aunque eso en realidad sea lo que resuena con nuestra propia paz. De acuerdo con esta definición, encontramos paz mental en nuestra felicidad construida.

Por otro lado tenemos la definición de paz que es el estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud, esto es, estar libres de conflictos.

Cuando dejamos que nuestra mente perciba lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos, percibimos el nivel de coherencia y paz que hay dentro de nosotros. Esto es una construcción que comienza adentro y se proyecta afuera.

Decidiendo desde nuestra paz entendemos la importancia de nutrir nuevas construcciones que la proyecten. Nuestra mente puede necesitar ajustes para poder volver a su estado de paz, sólo que ahora alineado a nuestro verdadero sentimiento de paz.

Intención Consciente de Paz

Nuestra vida es una manifestación de nuestra programación mental y de nuestra paz. Cuando expresamos algo desde las emociones positivas o negativas nuestra mente se activa para justificar lo que hacemos y decimos independiente de la percepción social sobre eso.

Cuando entendemos que las emociones existen porque las alimentamos desde nuestro modelo mental, que puede o no estar alineado con nuestra paz, queda claro que podemos integrar las emociones dentro de nosotros, para percibirlas e identificar lo que podemos alinear de nuestro mundo mental, de manera consciente, a nuestra paz integral.

Cada emoción es expresada automáticamente por el impulso del momento, al integrar nuestras emociones construimos conscientemente nuestro sentimiento de paz, así lo potenciamos y aprendemos a actuar de acuerdo al momento presente desde nuestra certeza de paz.

Para integrar nuestras emociones, más allá de los nombres que les hemos dado, es esencial sentirlas. Podemos hacerlo acostados recordando todo lo que hemos vivido, tanto lo que consideramos positivo como lo que consideramos negativo, percibiendo las sensaciones que tenemos en el cuerpo y dejando que fluyan a nuestro corazón para transformarlas en entendimiento sobre nuestra paz.

Este proceso se potencia enfocando nuestros pensamientos, sentimientos, palabras e acciones, y desde la intención de asumir la responsabilidad por la manera en que expresamos nuestra esencia y de integrar nuestras emociones para encontrar las maneras auténticas en que expresamos nuestra paz.

Modelo de Paz

Cuando nos enfocamos en la integridad, entendemos que somos más de lo que pensamos, y es a partir de ahí que podemos aprender, a través de nuestra propia experiencia, a actuar integrando todo lo que pensamos, sentimos y expresamos, para construir nuestra paz.

Este proceso requiere que percibamos nuestros pensamientos, las sensaciones en nuestro cuerpo, nuestras palabras y nuestros actos como fluyen, integrarlos con aceptación, como una forma de expresión aprendida para vivir en un mundo de conflicto de la manera más apropiada para nosotros, y canalizarlos todos para expresarnos con la intención de vivir en un mundo de paz.

Nosotros estamos listos para algo cuando hemos ajustado nuestro mundo mental, sentimental y expresivo, por lo tanto, para vivir en paz, todos nuestros mundos deben estar alineados con nuestro deseo de paz.

Contribución Social

Como individuos sociales podemos decidir actuar alineados a una construcción coherente de la paz.

La paz en la sociedad es el reflejo de la paz interior, esto va más allá del mundo mental con el que nos identificamos, es la verdadera conexión con lo que sentimos paz, lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos desde nuestra propia paz.

Esto se trata de comprometernos a construir siempre desde nuestra paz, de manera consciente, y a partir de ahí construir diferentes maneras de expresar nuestra paz.

Todo lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos tiene un impacto en la sociedad, podemos percibirlo en las situaciones que llegan a nuestra vida, por lo tanto sentir lo que es paz para nosotros y alinear nuestra mente y expresión a ese deseo nos llevan a impactar con una intención consciente, cuyo resultado podemos percibir también en nuestra experiencia.

Contribuir en la sociedad es entender que cada una de las decisiones que tomamos tienen un impacto en ella y que mientras más integridad hay en la intención de nuestra contribución, más integridad hay en la construcción social.

Más allá de las etiquetas

Nuestra mente busca definir todo lo que vivimos para fortalecer nuestra identidad, pero podemos entrenarla para que se identifique con la seguridad de vivir en el presente.

Vivir en el presente implica entender que todo está en constante movimiento y que al mismo tiempo hay consistencia cuando construimos desde nuestra paz interior.

Somos todo, tenemos el potencial de construir paz dirigiendo nuestros recursos, de manera consciente, hacia ese propósito, las etiquetas integradas potencian esa construcción, pero estar totalmente alineados con cada una de nuestras decisiones de pensamientos, sentimientos, palabras y acciones es la base para ser la paz que queremos del mundo.

Nuestra experiencia más allá de las etiquetas revela nuestras verdaderas afinidades y nuestra autenticidad, nos permite aceptar que somos más de lo que pensamos y nos lleva a ampliar nuestra percepción sobre nuestra realidad.

La evidencia está en nuestra experiencia, depende de nosotros percibirla y decidir sintonizar con aquello que realmente queremos construir.

Integridad



Más allá de los modelos existentes, con los que nos identificamos tratando de encajar en la sociedad, está nuestra integridad. Para experimentar la integridad en nuestra vida, es esencial ampliar nuestra percepción sobre algunos temas, pues sólo así podemos aceptarnos como realmente somos y construir desde nuestra paz.

Nuestra mente abraza lo que nos parece bueno y rechaza lo que nos parece malo. Esto es diferente para cada uno de nosotros, por ejemplo, pudimos haber nacido en una familia que consideramos buena y nos apegamos a ella y otros en una familia que consideran mala y la rechazan, incluso hay hijos de los mismos padres que se apegan o rechazan desde su propia percepción y su búsqueda de aprobación externa.

Mientras más nos conocemos, mejor entendemos el papel de nuestra mente. Lo que en un momento consideramos bueno y nos genera apego, en otro momento podemos considerarlo malo y rechazarlo, por lo tanto la única identidad verdadera viene de la aceptación de todo lo que somos para poder decidir desde nuestro verdadero deseo de paz en el presente.

Para vivir desde la integridad, nuestra mente debe estar receptiva para entender lo que sucede como es y a partir del sentimiento de paz decidir la manera más apropiada de actuar en el presente. Esto quiere decir que aceptamos todo lo que consideramos bueno y malo en nosotros y lo integramos de la manera más apropiada en el contexto en el que estamos.

Nuestra vida puede ser percibida como un todo, cuando decidimos ser transparentes, coherentes con nuestra paz y respetuosos con nuestro espacio y recursos en todos los niveles, construimos todo a partir de ahí, esa es la base de nuestra autoconfianza y de la construcción integrada de nuestra propia experiencia.

Libertad

La libertad es parte de nosotros desde que nacemos. Somos libres de construir nuestra propia vida, y, para esto, es esencial que conozcamos el impacto que tienen nuestros pensamientos, sentimientos y expresión desde nuestra intención.

Cuando sucede algo en nuestra vida, y lo entendemos como consecuencia de nuestras decisiones, logramos aprender a reconocer nuestras motivaciones y a ajustarlas para construir lo que queremos desde nuestra paz.

Construir desde nuestra paz nos permite aprender a nuestro ritmo lo que está alineado con nuestra vida y transforma nuestra relación con nosotros mismos y con el mundo, pues entendemos que cada uno de nosotros tiene la libertad de escoger esta opción de construcción y de tomar las decisiones apropiadas desde su paz en el presente.

La libertad de ser quienes somos es esencial para transformar la sociedad actual, pues percibimos la importancia de enfocarnos en construir vidas más sostenibles en todos los aspectos.

Mente Pacífica

La forma en la que experimentamos nuestra vida está en nuestra mente. Cuando le damos atención a cada pensamiento en nuestra mente, entendemos los motivos por los cuales vivimos de esta manera. Cuanto más pensamos en algo, así nos guste o no, más de eso se manifiesta en nuestra vida, pero, ¿y si enfocamos nuestra mente en la construcción de la paz?

Una mente pacífica está siempre presente para percibir todo como es. Entiende que podemos aprender a nuestro propio ritmo expresándonos alineados con nuestra paz en el presente.

Percibiendo nuestra mente, la conocemos y aprendemos a lidiar con ella de acuerdo con nuestro momento presente y lo que es apropiado que procesemos, estamos abiertos para crear nuestra manera personal de integrarla a nuestra experiencia. Estas acciones son esenciales para una mente pacífica:
  1. Concentrar nuestra mente en nuestra respiración.
  2. Escuchar a todos.
  3. Activar nuestra mente en el modo percepción.


Movernos a la realidad de aprendizaje infinito es esencial para alinear nuestra mente a nuestro propósito de paz. Una mente que entiende que somos únicos como parte de todo, se alinea a si misma a lo que es realmente apropiado para contribuir a través del aprendizaje.

Toma de Decisiones

Todo en nuestra vida requiere una construcción a través de diferentes procesos integrados, por eso, la toma de decisión es esencial, pues decidimos a cada momento sobre todo, por lo tanto, cada decisión es parte de una construcción completa. Una toma de decisiones más consciente para construir paz, empieza con una decisión simple: Decidimos conectarnos afuera con lo que corresponde con nuestra paz adentro. Cuando estamos conscientes de que desde la decisión más simple, como levantarnos o acostarnos, hasta la más compleja, como un cambio de país, está construyendo constantemente lo que experimentamos en nuestra realidad, percibimos la importancia de conocer de verdad lo que resuena con nuestra paz interior. Últimamente, he decidido tomar cada decisión en el presente. Esto ha cambiado mucho la forma en la que me relaciono conmigo misma y con el mundo, pues cada momento depende de mi paz, de aquello para lo que estoy preparada desde mi propia sabiduría. Lo que en este momento puede ser un NO, en 5 minutos de reflexión puede volverse un SI, y lo que puede ser un SI en este momento, en un segundo puede ser un NO, pues, a parte de estar preparados, todo tiene un tiempo apropiado para ser expresado. Para nosotros, que queremos construir un mundo en paz, estos tips son una forma de conectarnos más con nuestro presente y decidir de acuerdo con esa paz interior que queremos expresar en la Tierra:
  1. Para identificar cómo sentimos la paz dentro de nosotros, cerramos los ojos y pensamos en la paz. Percibimos cómo nos sentimos, cómo sentimos nuestro cuerpo. Este es nuestro estado personal de paz, una brújula apropiada para expresar nuestra paz interior y construir la paz exterior.
  2. Cada decisión tomada, en todo momento, desde nuestra paz, nos lleva por el camino del aprendizaje a nuestro propio ritmo, entonces, sabiendo cómo sentimos la paz adentro, podemos pensar en las opciones disponibles y escoger aquella con la que sentimos nuestra paz. Si entre las opciones todavía ninguna nos hace sentir paz, tomemos un tiempo para reflexionar y percibir otras opciones.
  3. Nuestra mente y nuestra expresión también pueden estar alineadas con la paz que sentimos, por lo tanto, percibiendo cómo nos sentimos cuando pensamos o expresamos algo, podemos empezar a implementar otras maneras de pensar e de expresarnos.
Sólo nosotros sabemos lo que es apropiado para nosotros, pues sólo nosotros podemos sentir la afinidad con nuestras opciones en el momento presente. Asumiendo la responsabilidad por la toma de decisiones en todo momento, percibimos que podemos contribuir, de manera asertiva, en la construcción de una sociedad en paz y sostenible. Todo está en constante transformación, por eso es esencial mantener una conexión presente con nuestra paz. Cuando tomamos todas nuestras decisiones desde nuestro sentimiento de paz, percibimos otras posibilidades que conectan nuestra realidad con nuestra paz interior.