Todas las entradas de Ángel

Escritora y asistente en procesos personales, haciendo parte de la construcción de un mundo más colaborativo y transparente a partir de mi propia coherencia personal (alineamiento de mi corazón y mi mente, a través de sentimientos, pensamientos, palabras y acciones). Escritora e assistente em processos pessoais, fazendo parte da construção de um mundo mais colaborativo e transparente a partir de minha própria coerência pessoal (alinhamento de meu coração e minha mente através de sentimentos, pensamentos, palavras e ações). Writer and personal processes assistant, being part of the construction of a more collaborative and transparent world, from my own personal coherence (alignment of my heart and mind, through feelings, thoughts, words and actions).

Perdón Parte 3: Soltando el Control

Como mencionado en el primer artículo de la serie Perdón (click aquí para leerlo), es común que nos sintamos heridos cuando las situaciones no salen como esperábamos o las personas no actúan como queremos. Pero, si a veces nosotros mismos no actuamos como pensábamos que actuaríamos, o no decimos lo que pensamos que diríamos, ¿cómo podríamos esperar algo de otros? Este es el punto de partida sobre soltar el control.

Pensar que tenemos el control sobre los demás es una ilusión. Surge en la idea de que somos superiores o de que tenemos más capacidades, ya sea que seamos padres, hijos que mantienen a sus padres, profesores, jefes, líderes, hermanos mayores, novios, esposos, amantes, etc., y de que inspiramos respeto. Estas relaciones de control se basan en la idea de que quien depende de nosotros, sea física, material o emocionalmente, puede ser controlado por nosotros y en realidad sólo logramos ver lo que confirma esto que es la manifestación del miedo del otro, que nada tiene que ver con respeto. Pero, ¿logramos percibir que cada una de las personas está decidiendo de acuerdo a sus propios temores y a la posición que decide asumir?

Entonces, ¿realmente tenemos el control sobre algo?. La respuesta es sí, sobre nosotros mismos a través del auto-conocimiento. Cuando decidimos soltar el control externo para permitirnos sentir dentro de nosotros, logramos entender lo que nos motiva a expresarnos y vivir de cierta manera. ¿De donde viene ese amor por el control?, ¿de nuestra inseguridad de nosotros mismos? Al conocernos ganamos confianza, sabemos lo que podemos hacer, entendemos y respetamos nuestros límites y eso nos muestra que el control externo no es lo que creemos. Si podemos estar bien con nosotros mismos, vivir disfrutando lo que nos gusta y expresarnos de manera más objetiva ¿para qué queremos controlar a los demás?

Podemos comprometernos a tener control de lo que expresamos, o dejamos de expresar, de cómo nos nutrimos, de la actividad física que le damos al cuerpo, de escoger a las personas con las que nos sentimos más a gusto, de crear nuestro ambiente y permitir que lo que nace de allí fluya trayendo aprendizaje y crecimiento.

Sobre este asunto todavía tenemos dos temas para integrar, el próximo artículo está enfocado en aprender a aceptar la verdad. Nos vemos 🙂

Con amor,
Ángel

Perdón Parte 2: Integrando la Culpa

Continuando con la serie sobre el perdón, ahora vamos a abordar la culpa para entender como integrarla de manera que podamos transformar lo que ha dejado de ser útil en nuestro presente.

Algunos de nosotros hemos aprendido a asumir la responsabilidad por el bienestar de los demás, desde el emocional hasta el material. A partir de este rol surgen muchas culpas a lo largo de nuestras vidas, pues tratamos de agradar a todo el mundo para garantizar la armonía en donde quiera que estemos y si sentimos que no lo logramos nos culpamos por las consecuencias de nuestras “faltas”.

Por definición de la RAE, culpa es la imputación a alguien de una determinada acción como consecuencia de su conducta, pero, ¿será que realmente lo que sucede es por culpa de alguien?, ¿y si mejor aprendemos TODOS a asumir nuestra responsabilidad en cada asunto y buscamos juntos la manera de hacer los ajustes necesarios para que la próxima vez TODOS seamos responsables por la consecuencia “buena” de nuestros actos?

Quiero compartir una historia personal. Un día, saliendo del parqueadero de un centro comercial, me estrellé contra un carro en movimiento. Las dos personas al volante estábamos andando en reversa y nos estrellamos. Cuando me bajé del carro, la señora muy nerviosa empezó a decirme que la culpa había sido mía, yo simplemente le dije que las dos estábamos manejando y que, por lo tanto, la responsabilidad era de las dos. A esto me refiero con el hecho de asumir la responsabilidad, esto puede pasar en diferentes ambientes y áreas en nuestra vida, pero siempre a través del diálogo podemos construir una consecuencia mejor para la próxima.

Integremos la culpa para canalizarla como una responsabilidad personal, en la que cada uno de nosotros asumimos conscientemente que nuestros actos (o falta de ellos, que también son actos) tienen un impacto en todo y todos a nuestro alrededor y construyamos consecuencias más asertivas a partir de cada situación.

Recuerden seguir el contenido del Portal Empowering Angle inscribiendo su email, siguiéndonos por Facebook (https://www.facebook.com/empoweringangle/) e Instragram (https://www.instagram.com/empoweringangle/), en la próxima publicación se aborda el perdón integrado al control.

Con amor,
Ángel

Perdón Parte 1: Definición y Resignificación

Hablando con mi amiga Lina María (autora del Portal EA), nos hemos dado cuenta de que es necesario quebrar algunos paradigmas con respecto al perdón para entenderlo mejor y poder integrarlo a nuestra vida de manera fácil y efectiva. Por este motivo ésta y las próximas publicaciones están enfocadas en la acción de perdonar, pasando por la definición, quiebra de paradigma, resignificación, integración y aplicación del perdón, integralmente, en nuestra vida.

La RAE define perdón como la acción de perdonar, y perdonar como exceptuar a alguien de lo que comúnmente se hace con todos, o eximirlo de la obligación que tiene. Integrando esa definición a nuestra experiencia personal es común que veamos el perdón como una forma superior de relacionarnos con personas o situaciones que, desde nuestro punto de vista, nos han herido. Es a partir de aquí que podemos quebrar el paradigma de perdonar.

Cuando entendemos que las comparaciones, los juicios y las culpas hacen parte de un modelo que necesita ser transformado para aprender a relacionarnos de una manera más transparente, auténtica, respetuosa y responsable, para poder construir y reformar de manera sostenible nuestro planeta, es necesario quebrar el paradigma de que el perdón nos hace mejores o superiores y resignificarlo como integrar la idea de que somos responsables por escoger si algo efectivamente nos afecta o nos hace daño.

Normalmente nos sentimos heridos cuando la situación no sale como esperábamos, pero, así como podemos culpar al otro por lo que dice o hace, también podemos responsabilizarnos por la expectativa que hemos creado para sentirnos bien, aceptados, amados, acogidos, etc, y por haber permitido que el otro entre y permanezca en nuestra vida. Si analizamos un poco más, sentirnos heridos viene de una necesidad de control, de querer controlar nuestra vida y las situaciones y personas en ella. Por eso vamos a ver estos pasos que nos ayudan a conectarnos con un lado de nuestra naturaleza humana que logra fluir con el corazón:

  1. Ver la vida como un constante aprendizaje: cuando entramos en cada situación con todos los sentidos podemos percibir elementos que nos pueden llevar a una comprensión más amplia de quienes somos.
  2. Agradecer por cada minuto vivido: podemos escoger ver la vida como un milagro, poder respirar y hacer lo que hacemos puede ser siempre un motivo de gratitud y los aprendizajes también, por más dolorosos que puedan parecer nos muestran que somos más de lo que creemos ser.
  3. Poner en práctica los ejercicios para traer la mente al presente (click aquí para leer el artículo sobre mente presente), ejercitar el empoderamiento de creencias (click aquí para leer el artículo sobre creencias) y aceptar las personas y situaciones como son.

Compartamos las experiencias de perdón en los comentarios para que podamos ampliar nuestros puntos de vista. El asunto del próximo artículo será la culpa y como resignificarla e integrarla al proceso del perdón personal.

Con amor,
Ángel

Integrando al Ego: 3 pasos para integrar nuestro deseo y la expectativa social

Hemos entendido como es necesario establecer límites, a partir de nuestras verdaderas necesidades, para relacionarnos de una manera más constructiva y así poder integrarnos para conectarnos con quienes realmente somos.

Pero, ¿por qué concentrarnos tanto en la integración en vez de enfocar el positivismo?, es simple, si queremos que el mundo cambie tenemos que pararnos en otros puntos de vista, es todo una cuestión de decisiones personales. Durante los últimos años, he venido fortaleciendo mi creencia de que somos todos uno, es como hacer parte de un cuerpo en el que cada uno de nosotros tiene una determinada función y que, al integrarla a la función de todo en el sistema, se potencia.

¿Podemos imaginarnos al cerebro trabajando solo e independiente de todo el resto del cuerpo? Al pensar en eso nos damos cuenta de lo importante que es integrarnos cada vez más. Por ejemplo, mientras más integramos la nutrición, la actividad física, la presencia (meditación en todo lo que hacemos), la respiración, el aprendizaje, la actividad mental y los sentimientos, de manera apropiada, mejor funcionan todos nuestros órganos, tenemos más energía y nos relacionamos de manera más armónica con todos, y todo, lo que nos rodea.

Y ahora que podemos entender mejor la cuestión de la integración vamos a enfocarnos en un punto muy importante: Nuestro EGO. El Ego es la forma como nos reconocemos y somos conscientes de nuestra propia identidad, según Freud, es el equilibrio entre nuestros deseos y lo que la sociedad espera de nosotros. Entonces si deseamos vivir de nuestros talentos pero a la sociedad le parecen poco lucrativos podemos entrar en conflicto porque necesitamos decidir entre lo que nos encanta y lo que se espera. Pero, ¿y si aprendemos a integrar el ego y lo usamos a nuestro favor? Es posible siguiendo estos pasos, que pueden ser aplicados en cualquier área de nuestras vidas:

  1. Identificar lo que nos apasiona y construye: evitemos ese montón de rótulos, podemos sentir que fluimos con muchas actividades en nuestra vida, podemos crear a partir de ahí nuevas maneras de ofrecerle al mundo lo que podemos dar. Hay infinitas posibilidades dentro de una misma área, pensemos y sintamos diferente, integremos nuestras pasiones en lo que queremos hacer y llevemos eso al mundo. ¿Que tal ser un profesor de música que integra la composición musical con sus experiencias personales? Todo es posible.
  2. Identificar lo que se espera de nosotros: aquí todo depende de los puntos de vista de los demás porque la sociedad no espera lo mismo de todo el mundo, de hecho queremos cada vez más productos y servicios diferenciados o personalizados. Primero es necesario identificar con quien queremos conectarnos en nuestra vida y, a partir de ahí, entender que es lo que ese grupo de consciencias espera de un trabajo como el nuestro.
  3. Integrar las dos visiones con propósito y de una manera próspera: ya que sabemos lo que queremos, y lo que determinado grupo espera, podemos construir nuestra propia manera de prosperar dentro de la sociedad, con un propósito. Sentir lo que hacemos con el corazón (que nos hace disfrutar la vida) y materializarlo con la mente (que nos conecta con la realidad material), es una integración interesante y constructiva, otro punto de vista.

Enseñemos a nuestro Ego que existen otros puntos de vista, integrémoslo como parte vital de nuestro desarrollo personal y expandamos nuestra conexión personal. Yo escojo vivir desde el punto de vista de “la supervivencia del más sabio”. ¿Y tú? ¿Qué punto de vista escoges?

Con amor,
Ángel