Dar y Recibir en la Medida Apropiada

Todo en nuestra vida puede ser percibido como recurso, el tiempo, el dinero, la energía, la expresión, los pensamientos, etc. Mientras más somos conscientes de los intercambios de recursos presentes en cada situación, mejor entendemos que todo tiene un momento y forma apropiados para ser dado y recibido, somos libres para decidirlo.

Todos somos únicos, así que nuestra forma de contribuir en cada momento es diferente, por lo tanto, cuando respetamos la autenticidad, podemos decidir recibir la contribución única de todo y todos. Así como cuando compramos algo damos dinero y recibimos un producto o servicio, debemos entender que todo recurso de contribución puede ser diferente.

Somos libres de decir “SÍ” a nuestra paz, de saludar a quien queremos, de conversar con quien queremos, de responder a quien queremos, de construir con quien queremos y de aprender a expresarnos desde la certeza de que sabemos lo que es apropiado para nuestro momento presente.

Dar y recibir son dos acciones siempre presentes en nuestra vida, dos acciones que en la medida apropiada nos abren un camino de tranquilidad en el que tenemos la certeza de estar contribuyendo desde nuestra paz para la construcción de la paz que queremos.

Compromiso

El compromiso es una idea que podemos ampliar para conectarnos cada vez más con nuestra paz interior y construir relaciones más alineadas con la confianza en nosotros mismos y en la contribución y construcción social.

Cuando nos comprometemos con algo o con alguien, existe la posibilidad de que al hacerlo dejemos de estar presentes para nosotros mismos, pues el hecho de comprometernos nos hace sentir obligados a estar ahí siempre para esa situación o persona, incluso cuando no hay manera de contribuir y no sentimos paz.

El compromiso esencial para construir desde nuestra paz interior debe ser con nosotros mismos, con la paz que sentimos en el presente sobre cada persona y situación, pues así percibimos que nuestras decisiones no dependen de lo que creemos de las personas o situaciones, sino de la paz interior en el presente, lo que incluye lo que somos conscientes que hemos percibido y lo que no (clic aquí para leer sobre sinceridad).

Todos tenemos la libertad de decidir, si lo hacemos desde la paz ejercitamos nuestra confianza en nosotros mismos para crear la realidad en paz que vivimos (clic aquí para leer sobre decisiones).

IDENTIDAD

Buscando respuestas podemos encontrar información que nos parece más familiar de acuerdo a nuestra propia experiencia, pero, más allá de lo que los demás puedan transmitirnos, está nuestra propia identidad.

Nuestra identidad es la integración de nuestro propósito de paz, la coherencia entre nuestro sentimiento de paz total, lo que pensamos y nuestra expresión. Al entender esto la certeza de que ya pertenecemos a nosotros mismos y a todo lo que existe fortalece nuestra confianza en cada una de las decisiones que tomamos desde nuestra propia paz interior.

Este libro es una reflexión para identificar en nosotros mismos nuestras prioridades de construcción para vivir la paz que queremos en todo en nuestra vida.

Anticipando el Futuro

Es en el presente que realmente podemos decidir los pensamientos que alimentamos para expresarnos en consecuencia. Al percibir nuestra actividad mental, nos conectamos con la posibilidad de traernos al presente, haciendo que nuestras decisiones sean la base de nuestro futuro de paz, en vez de una ilusión que genera ansiedad (clic aquí para leer sobre pensamientos y emociones).

Nuestra mente quiere racionalizar para que todo suceda como es planeado, pero siempre hay un factor de imprevisibilidad que genera frustración mental. Esto responde a nuestra construcción inconsciente en la que tratamos de construir nuestra confianza desde la mente con la que nos identificamos (clic aquí para leer sobre construcción mental).

Entendiendo que nuestra mente funciona como una antena que capta más de lo que sintonizamos, podemos integrarla a nuestra experiencia como parte del proceso de construcción desde nuestra paz interior (clic aquí para leer sobre mente pacífica).

Cuando evaluamos cada pensamiento, opinión o idea, y sólo damos atención a lo que resuena con nuestra paz interior, anticipamos el futuro desde la construcción de nuestra expresión de paz, fortaleciendo nuestra confianza en lo que sembramos.

Nuestro Cuerpo

Más allá de lo que sabemos de nuestro cuerpo desde afuera encontramos nuestra configuración personal, la forma en la que responde nuestro cuerpo a lo externo desde el modelo mental y emocional que hemos construido (clic aquí para leer sobre empoderamiento personal).

Los motivos por los que manifestamos cualquier tipo de alteración en nuestro cuerpo son variados, pues todos tenemos nuestra propia construcción, lo esencial aquí es dejar de acostumbrarnos a la incomodidad, para comprometernos a identificar los hábitos mentales y emocionales que nos llevan hasta ella (clic aquí para leer sobre sinceridad con nosotros).

Los escapes a nuestra realidad emocional nos llevan a excesos, una mente que nos da la razón en todo y justifica nuestro comportamiento puede ser la principal causa de todas nuestras alteraciones (clic aquí para leer sobre costumbres).

Para empezar a explorar nuestra propia condición corporal, podemos percibir los pensamientos que surgen cuando sentimos incomodidad en el cuerpo y cambiar el hábito de alimentarlos a integrarlos, entendiendo que es una decisión y que esa energía enfocada en ellos puede aumentar nuestro sentimiento de paz (clic aquí para leer sobre pensamientos y emociones).

¿Lo que pensamos, decimos y hacemos en cada momento es una decisión que viene completamente de nuestra paz interior? (Clic aquí para leer sobre paz total)

Nuestra Vida

Nos damos cuenta de que estamos conectados con nuestra paz, cuando tomamos decisiones con tranquilidad desde la certeza de que somos todo lo que realmente necesitamos.

Como seres parte de un todo, cada uno de nosotros debería hacer su parte por la paz que siente al hacerlo, independiente del lugar, la situación o la persona, mientras más claridad tenemos en nuestro presente, más asertivos somos con nuestra intención de paz.

Hacer nuestra parte es expresarnos desde nuestra paz, palabras y silencios, acción y reflexión, “sí” y “no”, todo en la medida apropiada. La única obligación debería ser con nosotros mismos, nuestras decisiones desde nuestra paz interior.

Todo podemos invertirlo en relacionarnos de forma libre y auténtica, con nosotros mismos y con los demás, desde nuestra paz, simplemente porque sabemos que cada decisión presente tomada desde allí es la apropiada en el momento.

Sinceridad

Los seres humanos, como parte de la naturaleza, tenemos nuestro propio camino para construir, esto lo reconocemos cuando sentimos paz en nuestra vida en todo lo que pensamos, decimos y hacemos.

Siendo sinceros con nosotros mismos, percibimos que muchos de los hábitos que hemos adquirido no nos traen paz, apenas nos causan emociones que consideramos positivas y los usamos como la válvula de escape de la realidad como es, así evitamos lidiar con nuestros conflictos internos manteniendo la falsa realidad de que todo eso nos hace sentir en casa (clic aquí para leer sobre viniendo a nosotros).

El hábito de dejar nuestra mente receptiva para nuestro deseo de paz nos lleva a reconectarnos con nosotros mismos como individuos sociales (clic aquí para leer sobre contribución social), a percibir nuestros conflictos para integrarlos y a construir nuestra vida desde la simplicidad de nuestra propia paz interior (clic aquí para leer sobre modelo de paz).

Afirmación

En un mundo regido por las emociones y la mente que las crea, encontramos apoyo a nuestras acciones, sin importar el nivel de legalidad, para justificarnos. Así como el concepto de felicidad depende de lo que cada uno de nosotros considera satisfactorio, la forma en la que nos relacionamos con personas y situaciones dependen de esa construcción mental, pero ninguno de los dos garantiza que estamos conectados con nosotros mismos desde la integridad (clic aquí para leer sobre costumbres).

Nuestra paz nos lleva a construir desde la simplificación de nuestra construcción mental y emocional, más allá de lo que creemos de las cosas y de lo que esas creencias nos hacen sentir, pues el sentimiento de paz es independiente del modelo mental, lo que hace que nuestra mente cuestione lo que hacemos desde allí, cuando está desalineada (clic aquí para leer sobre construcción mental).

En cada decisión hay una medida de imprevisibilidad, sabemos lo que queremos, pero el resultado es lo que es, la integración de todos los aspectos presentes. Decidimos cada paso, hasta dejar a otro decidir es una decisión, y todo esto impacta nuestra vida a corto, mediano y largo plazo, por esto, decidir desde nuestra paz nos lleva a construir una vida tranquila, a nuestro propio ritmo (clic aquí para leer sobre modelo de paz).

Costumbres

La costumbre puede habernos llevado a abrazar muchos lugares emocionales en nuestra vida, pero también nos puede traer de regreso a casa, reconectarnos con nosotros mismos (clic aquí para leer sobre venir a nosotros).

Podemos cambiar de hábitos un sinnúmero de veces (clic aquí para leer sobre cambio de hábitos), pero hay un hábito que fortalece nuestra confianza en nosotros mismos, intensifica nuestra autosuficiencia, nos lleva a encontrar la medida apropiada para expresarnos y para dar y recibir, es tomar cada decisión desde nuestra paz.

Decidir desde nuestra paz nos lleva a aceptar que estamos en constante movimiento, más allá del tiempo y del espacio, y que la única forma de encontrar paz afuera es seguir la paz que sentimos dentro en el presente.

La costumbre de decidir desde nuestro sentimiento de paz revela una faceta tranquila y conectada de nosotros mismos. Nuestra integridad nos lleva a permanecer en un estado de flujo en el que en todo momento encontramos recreación integrada a nuestra creatividad y a la forma de contribución personal desde nuestra autenticidad (clic aquí para leer sobre recreación).

Pensamientos y Emociones

Cada pensamiento, emoción, palabra y acción tiene una intención que nace de nuestro sistema de creencias, una programación inconsciente con la que hemos concordado para satisfacer las necesidades que hemos creado en nuestra experiencia.

Cuando empezamos a relacionarnos con el mundo, nuestra programación está presente, nuestra forma de pensar, sentir, actuar y expresarnos es influenciada por ella, lo que nos lleva a construir desde la familiaridad de priorizar nuestro placer emocional.

Cada emoción se alimenta de los pensamientos presentes y de nuestra programación inconsciente atrás de ellos, aquello que los justifica. De esta manera entendemos que para integrar la energía de nuestras emociones negativas y positivas, es esencial instalar creencias que nos permitan conectar con nuestra paz en el presente.

La felicidad en un sistema de creencias, puede ser la tristeza en otro, la paz que sentimos en el presente es una señal de que estamos haciendo apenas nuestra parte, respetamos cada construcción personal, encontramos nuestra medida apropiada.