Regeneración Celular Integrada

Nuestro nivel de paz establece el nivel de regeneración celular en nuestro cuerpo. Los momentos de relajación son necesarios para crear un ambiente apropiado para que las células funcionen de la manera apropiada para mantener nuestro cuerpo en estado de regeneración.

Los procesos energéticos que suceden en nuestro cuerpo son influenciados por la forma en la que nos integramos con la realidad, cuando somos conscientes de mantener nuestra mente en estado receptivo y desde nuestra paz decidimos integrar la información exterior recibida, expresamos nuestra esencia con el propósito de fortalecer el ambiente de regeneración en nuestro cuerpo y en nuestra sociedad.

Confiando en nosotros mismos para construir desde nuestra paz, entendemos que nuestra verdad nos conecta al momento presente de nuestra sociedad y nos lleva a crear formas diferentes de relacionarnos con nosotros mismos y con todo y todos alrededor.

Nuestras células responden a nuestro estado personal y a cada decisión que tomamos, depende de nosotros mismos reconocer nuestro estado de paz y tomar cada decisión sólo si está alineada con él, para potenciar nuestra propia regeneración celular.

¿Resuena?

La paz es un sentimiento del que podemos estar conscientes. Siempre está dentro de nosotros y, cuando lo percibimos, podemos tomar decisiones que realmente resuenan con él en nuestro presente.

Así como la paz vibra y resuena con determinadas personas, ambientes y situaciones, nuestros pensamientos y emociones también lo hacen, por lo tanto es esencial percibir a que le estamos dando prioridad en nuestra vida.

Nuestra paz puede ser construida y mantenida, de manera consciente, decidiendo siempre pensar, sentir, decir y hacer lo que resuena con ella en el presente. Nuestra coherencia personal fortalece nuestra paz.

¿Qué sentimos cuando pensamos en paz? Esta respuesta es el norte de nuestras decisiones para construir nuestra paz interior y proyectarla en nuestra realidad.

El Placer de Aprender: Autoeducación

Con la intención de producir una profunda reflexión sobre la educación en nuestra sociedad, he escrito este libro en el que abordo aspectos esenciales de la educación y su contribución a la construcción individual y social. A partir de nuestra reflexión, podemos construir nuestra propia forma de contribuir para una educación desde la integridad del ser humano para la integridad de la sociedad. Es a través del conocimiento y de la reflexión que creamos coherencia entre quienes somos y donde vivimos, por esto, es esencial entender que cada uno de nosotros es parte fundamental en la educación de nuestra sociedad. Lo que hacemos en nuestro presente construye nuestro futuro. Este libro de fácil lectura está disponible para envío por email.

Comunicar

La comunicación es un aspecto muy importante en nuestra vida, más de lo que podemos pensar. Hemos aprendido a comunicarnos de diferentes maneras a través de gestos, expresiones, palabras y actos para transmitir lo que pensamos y sentimos, la cuestión es aprender a comunicarnos de la manera más apropiada para nosotros, pues cada uno tiene un mundo mental, sentimental y físico diferente, por lo tanto es esencial conectarnos con nosotros mismos para comunicarnos con todo lo que somos. Cuando percibimos la comunicación como una herramienta de construcción, entendemos que es esencial trabajar nuestra coherencia entre lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos, pues cada uno de estos aspectos fortalece lo que construimos. Hay momentos apropiados para comunicarnos, para mantener el silencio, para transmitir lo que somos, para construir con todo y todos alrededor, la comunicación es la forma de expresar nuestra intención, a partir de aquí construimos nuestra vida.

Paz Total

Conversando con diferentes personas, he percibido una confusión entre el concepto de paz y felicidad, antes de reflexionar sobre los verdaderos significados expresan que sienten paz porque son felices, pero eso en realidad es apenas paz mental.

Por definición, felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física. La cuestión aquí es que lo que nos hace estar felices depende de nuestra construcción mental, si decidimos percibir sólo lo positivo entonces dejamos lo negativo de lado, aunque eso en realidad sea lo que resuena con nuestra propia paz. De acuerdo con esta definición, encontramos paz mental en nuestra felicidad construida.

Por otro lado tenemos la definición de paz que es el estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud, esto es, estar libres de conflictos.

Cuando dejamos que nuestra mente perciba lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos, percibimos el nivel de coherencia y paz que hay dentro de nosotros. Esto es una construcción que comienza adentro y se proyecta afuera.

Decidiendo desde nuestra paz entendemos la importancia de nutrir nuevas construcciones que la proyecten. Nuestra mente puede necesitar ajustes para poder volver a su estado de paz, sólo que ahora alineado a nuestro verdadero sentimiento de paz.

Intención Consciente de Paz

Nuestra vida es una manifestación de nuestra programación mental y de nuestra paz. Cuando expresamos algo desde las emociones positivas o negativas nuestra mente se activa para justificar lo que hacemos y decimos independiente de la percepción social sobre eso.

Cuando entendemos que las emociones existen porque las alimentamos desde nuestro modelo mental, que puede o no estar alineado con nuestra paz, queda claro que podemos integrar las emociones dentro de nosotros, para percibirlas e identificar lo que podemos alinear de nuestro mundo mental, de manera consciente, a nuestra paz integral.

Cada emoción es expresada automáticamente por el impulso del momento, al integrar nuestras emociones construimos conscientemente nuestro sentimiento de paz, así lo potenciamos y aprendemos a actuar de acuerdo al momento presente desde nuestra certeza de paz.

Para integrar nuestras emociones, más allá de los nombres que les hemos dado, es esencial sentirlas. Podemos hacerlo acostados recordando todo lo que hemos vivido, tanto lo que consideramos positivo como lo que consideramos negativo, percibiendo las sensaciones que tenemos en el cuerpo y dejando que fluyan a nuestro corazón para transformarlas en entendimiento sobre nuestra paz.

Este proceso se potencia enfocando nuestros pensamientos, sentimientos, palabras e acciones, y desde la intención de asumir la responsabilidad por la manera en que expresamos nuestra esencia y de integrar nuestras emociones para encontrar las maneras auténticas en que expresamos nuestra paz.

Modelo de Paz

Cuando nos enfocamos en la integridad, entendemos que somos más de lo que pensamos, y es a partir de ahí que podemos aprender, a través de nuestra propia experiencia, a actuar integrando todo lo que pensamos, sentimos y expresamos, para construir nuestra paz.

Este proceso requiere que percibamos nuestros pensamientos, las sensaciones en nuestro cuerpo, nuestras palabras y nuestros actos como fluyen, integrarlos con aceptación, como una forma de expresión aprendida para vivir en un mundo de conflicto de la manera más apropiada para nosotros, y canalizarlos todos para expresarnos con la intención de vivir en un mundo de paz.

Nosotros estamos listos para algo cuando hemos ajustado nuestro mundo mental, sentimental y expresivo, por lo tanto, para vivir en paz, todos nuestros mundos deben estar alineados con nuestro deseo de paz.

Contribución Social

Como individuos sociales podemos decidir actuar alineados a una construcción coherente de la paz.

La paz en la sociedad es el reflejo de la paz interior, esto va más allá del mundo mental con el que nos identificamos, es la verdadera conexión con lo que sentimos paz, lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos desde nuestra propia paz.

Esto se trata de comprometernos a construir siempre desde nuestra paz, de manera consciente, y a partir de ahí construir diferentes maneras de expresar nuestra paz.

Todo lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos tiene un impacto en la sociedad, podemos percibirlo en las situaciones que llegan a nuestra vida, por lo tanto sentir lo que es paz para nosotros y alinear nuestra mente y expresión a ese deseo nos llevan a impactar con una intención consciente, cuyo resultado podemos percibir también en nuestra experiencia.

Contribuir en la sociedad es entender que cada una de las decisiones que tomamos tienen un impacto en ella y que mientras más integridad hay en la intención de nuestra contribución, más integridad hay en la construcción social.

Más allá de las etiquetas

Nuestra mente busca definir todo lo que vivimos para fortalecer nuestra identidad, pero podemos entrenarla para que se identifique con la seguridad de vivir en el presente.

Vivir en el presente implica entender que todo está en constante movimiento y que al mismo tiempo hay consistencia cuando construimos desde nuestra paz interior.

Somos todo, tenemos el potencial de construir paz dirigiendo nuestros recursos, de manera consciente, hacia ese propósito, las etiquetas integradas potencian esa construcción, pero estar totalmente alineados con cada una de nuestras decisiones de pensamientos, sentimientos, palabras y acciones es la base para ser la paz que queremos del mundo.

Nuestra experiencia más allá de las etiquetas revela nuestras verdaderas afinidades y nuestra autenticidad, nos permite aceptar que somos más de lo que pensamos y nos lleva a ampliar nuestra percepción sobre nuestra realidad.

La evidencia está en nuestra experiencia, depende de nosotros percibirla y decidir sintonizar con aquello que realmente queremos construir.

Integridad



Más allá de los modelos existentes, con los que nos identificamos tratando de encajar en la sociedad, está nuestra integridad. Para experimentar la integridad en nuestra vida, es esencial ampliar nuestra percepción sobre algunos temas, pues sólo así podemos aceptarnos como realmente somos y construir desde nuestra paz.

Nuestra mente abraza lo que nos parece bueno y rechaza lo que nos parece malo. Esto es diferente para cada uno de nosotros, por ejemplo, pudimos haber nacido en una familia que consideramos buena y nos apegamos a ella y otros en una familia que consideran mala y la rechazan, incluso hay hijos de los mismos padres que se apegan o rechazan desde su propia percepción y su búsqueda de aprobación externa.

Mientras más nos conocemos, mejor entendemos el papel de nuestra mente. Lo que en un momento consideramos bueno y nos genera apego, en otro momento podemos considerarlo malo y rechazarlo, por lo tanto la única identidad verdadera viene de la aceptación de todo lo que somos para poder decidir desde nuestro verdadero deseo de paz en el presente.

Para vivir desde la integridad, nuestra mente debe estar receptiva para entender lo que sucede como es y a partir del sentimiento de paz decidir la manera más apropiada de actuar en el presente. Esto quiere decir que aceptamos todo lo que consideramos bueno y malo en nosotros y lo integramos de la manera más apropiada en el contexto en el que estamos.

Nuestra vida puede ser percibida como un todo, cuando decidimos ser transparentes, coherentes con nuestra paz y respetuosos con nuestro espacio y recursos en todos los niveles, construimos todo a partir de ahí, esa es la base de nuestra autoconfianza y de la construcción integrada de nuestra propia experiencia.